Dentro de un fenómeno que puede considerarse totalmente normal, entre enero y febrero, la provincia de San Juan es azotada periódicamente por fuertes tormentas de viento y lluvia que suelen ocasionar numerosos daños hasta llegar a la evacuación de familias enteras por problemas que se suscitan en sus viviendas. Pero las consecuencias no sólo se observan en el ámbito doméstico, las tormentas de verano también causan muchos problemas en rutas y caminos, redes eléctricas y de otros servicios esenciales como el agua potable y redes de gas. Los inconvenientes también se suscitan en los canales de riego, defensas pluviales, acequias de riego en los centros urbanos y zonas inundables que afectan tanto el tránsito de automotores, como de los peatones, todo esto sin contar los problemas que ocasionan en sectores cultivados o en los que se están realizando obras de cualquier naturaleza. 

Si bien debemos reconocer que las fuerzas de la naturaleza que se manifiestan a través de estas tormentas u otros fenómenos meteorológicos son implacables y pueden ocasionar daños catastróficos, en ocasiones, cada vez que esto ocurre, pareciera que la provincia carece de un plan de contingencia que prevea estos daños y la forma de solucionarlos o evitarlos. 

Por lo general los daños en las rutas y caminos principales son siempre los mismos, es decir que están localizados en las zonas de bajadas de creciente. Hay caminos como el de Jáchal, por la Ruta 40 al Norte, donde se ha hecho un interesante trabajo de acondicionamiento de puentes y alcantarillas, que es por donde se canalizan las bajadas de creciente que anteriormente rompían la ruta y dejaban intransitable el tramo. Pero evidentemente esto no es suficiente ya que siguen quedando otros sectores de riesgo que necesitan, al igual que otros tantos caminos de la provincia, una consolidación de defensas para evitar estos problemas. 

El tema de los canales también es preocupante ya que las fuertes tormentas provocan cortes que imposibilitan la llegada del agua al sistema de riesgo, o al sistema de tratamiento para su potabilización. Prever esta situación es vital para la población que no puede quedarse sin agua o recibirla turbia como ha estado ocurriendo muy asiduamente. 

Con las líneas eléctricas pasa parecido y lo importante es evitar los cortes como ocurrió con la última tormenta que provocó interrupciones en el servicio en distintos puntos de la provincia. El mejoramiento de las redes eléctricas y su acondicionamiento, para que puedan soportar estos eventos climáticos que inevitablemente se seguirán sucediendo, es algo en lo que se debe trabajar necesariamente. 

Hay que dejar de actuar en consecuencia y prevenir los daños que una tormenta puede ocasionar en las obras de infraestructura. En la actualidad se cuenta con los medios para advertir posibles situaciones, y aplicarles una solución preventiva.