Frente a las amenazas que enfrentamos en esta segunda ola de la pandemia y la necesidad imperiosa de encontrar soluciones inéditas, recordaba una antigua historia medieval. Cuenta que un hombre, para que no fuera condenado un amigo del rey, era injustamente acusado de haber cometido un asesinato.

Fue llevado a juicio sabiendo de antemano que no tenía ninguna posibilidad de salvarse de morir en la horca. El juez trató de dar todo el aspecto de un juicio justo e imparcial y le propuso al acusado el siguiente desafío:

"Como sabemos que sos creyente, pondremos tu destino en las manos de Dios. Escribiremos en dos trozos de papel las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’. Vas a elegir uno y será la voluntad de Dios la que decida tu destino".

Obvio, el juez había escrito en los dos papeles la palabra "culpable". La pobre víctima sabía que no tendría ninguna escapatoria. En este desfavorable contexto ¡no había salvación posible!

El acusado se quedó en silencio unos segundos con los ojos cerrados como si estuviera rezando, luego los abrió y con gran seguridad y una inmensa alegría tomó uno de los papeles, lo mostró a los presentes, se lo puso en la boca y se lo tragó.
Indignado y enojado el Juez le reprochó:

– "¿Pero qué hiciste, insensato? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?".
"Es muy fácil -respondió el hombre todavía sonriendo-, hay que leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que yo elegí y me tragué…".

En medio de un gran bullicio en la sala y ante la evidente desilusión del Juez, no tuvieron más remedio que liberar al acusado.

 

  • Soluciones a los problemas

¿Cuántas veces nosotros mismos y nuestros trabajos, empresas o instituciones, vivimos situaciones inesperadas e incluso injustas? ¿Cuántas veces enfrentamos amenazas mortales como ahora el Covid-19 para las que no estamos preparados? ¿Cuántas veces la profundidad de los desafíos los hace tan complejos y tan grandes que parecieran no tener solución?

El impacto cultural, económico y social que está produciendo el Covid-19 y la aparición de problemas impensados que está dejando la pandemia, parece colocarnos (como a nuestro amigo del cuento), frente a un destino terrible y catastrófico con pésimo final. Pero por fortuna, para enfrentar este tiempo difícil, también emerge la imaginación, el ingenio humano, la creatividad, la capacidad de inventar y crear soluciones desconocidas, inesperadas e innovadoras.

Frente a este tiempo de encrucijada: ¿Cómo podemos estimular la creación de trabajos nuevos y sostenibles? ¿Qué hay que innovar en la educación para no perder la presencialidad y formar anticipadamente a los talentos del futuro frente a trabajos que todavía no existen? 

¿Puede la innovación ayudarnos a que las nuevas tecnologías mejoren nuestra oportunidad de enfrentar exitosamente la crisis económica, la eficiencia empresarial, industrial, la gestión del Estado, la educación, la democracia?¿Serán capaces los políticos de consensuar respuestas ingeniosas para salir de esta crisis? Generar respuestas creativas e innovadoras a estas cuestiones, es en lo que pensamos cuando diseñamos la Maestría en Gestión de Nuevas Tecnologías que iniciaremos este mes en la UCCuyo.

 

Por Gustavo Carlos Mangisch
Director de Innovación y Calidad en Educación 
del Espacio Excelencia y de la Maestría en 
Nuevas Tecnologías de la UCCuyo