
El Covid-19 ha producido un punto de inflexión en la cultura. La parálisis que compone el contexto actual proyecta un momento para estudiar las políticas culturales. Ante esto, una institución que tiene como misión diseñar, coordinar y ejecutar las políticas culturales de un Departamento como Jáchal, no puede permanecer inactiva, como si el día próximo del aislamiento todo fuera a retornar a la normalidad. Consideramos que es preciso retomar la idea-sugerencia, que a medida que pasa el tiempo se hace más justificada e impostergable, respecto de la necesidad de pasar al dominio público la casa natal del gran poeta Eusebio de Jesús Dojorti, conocido como Buenaventura Luna.
Hay una cuestión de honor cultural que compele a solucionar el arrastre de este compromiso que se plasmó en loables iniciativas pasadas, pero que quedaron truncas a nivel de la Cámara de Diputados de la provincia. Ese sentir histórico que reclama constantemente concreción -insistimos- es la expropiación de la casa natal de Buenaventura Luna, con fines de reconstrucción museológica y atractivo turístico-cultual.
Sería de un enorme impacto cultural e histórico hacer un museo de la casa natal del gran poeta, para que el alma de la cultura jachallera pueda hablar a propios y visitantes por estar en la línea vial del corredor bioceánico. Naturalmente que el objetivo arquitectónico y de diseño del complejo cultural, es integrarlo en una plataforma única y armónica con el Molino Viejo y el Anfiteatro del Molino Viejo en Huaco. Esa expropiación, para erigir un museo, serviría para darle el marco de homenaje que se merecen los fundadores de la Fiesta de la Tradición, aquellos hombres y mujeres que el 10 de noviembre de 1962 con su gesta cívico-cultural determinaron que esta festividad ingresase a la historia de los acontecimientos culturales del país. Recordemos que la primera Fiesta de la Tradición se hizo en la propia Cuesta de Huaco, con la escenificación del poema el Fogón de los Arrieros, cuyo creador fue el ilustre y extraordinario huaqueño Carlos Mario "Pibo" Manrique, quien hizo también de maestro de ceremonia y recitador del fogón en aquella memorable ocasión.
La Fiesta de la Tradición, a partir de un latente sentimiento popular, se formalizó por la acción decidida de ese puñado de incansables emprendedores, a partir de la Comisión Directiva del Centro Sarmiento del Magisterio, el 29 de septiembre de 1962. Formaron el Centro Tradicionalista Buenaventura Luna, encabezado por una mujer excepcional, Doña Adela Aciar de Varas, la que impulsó la creación previa de una asociación civil señera con el objeto de formalizar la conmemoración constante de la tradición y el acervo nativista argentino, a través de múltiples acciones alegóricas.
La comisión se conformó del siguiente modo: vicepresidente, Sohar Marinero; secretario General, Julio Cesar Dávila Flores; secretario de Prensa, Alfredo N. Baigarri; secretario de Actos, José Simón Torres; tesorero, Domingo Guevara; pro Tesorero, Perfecto Vega y vocales, Aída N. de Baigorri, Facundo Puigdomenech, Mario Carrizo, Francisco Carrizo, Ernestina de Figueroa, Gregorio Salinero, Segundo Martínez, Humberto Arnaez, Zohar Tañez, Rito Parra. Los íconos poéticos en que fundaron la magna conmemoración fueron dos señeros poetas, por una parte José Hernández, creador del Martín Fierro, y por el otro, el vate huaqueño Eusebio de Jesús Dojorti -Buenaventura Luna-, quienes hicieron del núcleo central de la Fiesta el poema El Fogón de los Arrieros. Por este hito sin igual, se merecen tener los fundadores de la Fiesta de la Tradición un lugar de memoria y homenaje junto a Don Buena. Se plantea a manera de sugerencia, como sitio de homenaje, la casa natal del gran poeta, aunque como es obvio es opinable el tema en sus alternativas.
- Tierra de historia y con tradiciones
Sin dudas que el ícono jachallero por excelencia a nivel cultural es Buenaventura Luna. Sin embargo, detrás de él se encolumnan centenares de personas que traspasaron fronteras y otras que permanecieron en el anonimato. Todos pusieron su granito de arena a través del tiempo y aportaron lo suyo para que Jáchal tenga esa riqueza de tradiciones apreciada en todo el país. La historia de Jáchal habla de costumbres ancestrales, folclóricas desde el siglo XVI. Con paisajes naturales que atraen. Un pueblo histórico y agrícola y un presente con sabor a tradición y aventura. La Ruta de los Molinos Harineros, los bellísimos paisajes de la Cuesta de Huaco y el Área Natural Protegida La Ciénaga. Auténticas obras de ingeniería humana, los Molinos Harineros de Jáchal, construidos en el siglo XIX, hablan del pasado agrícola de la región y cuentan cómo se forjó la cultura jachallera: esfuerzo, trabajo sin tregua, y mucha pasión. Declarados Monumento Histórico Nacional en el año 2000, los Molinos Harineros de García (O del Alto), de Reyes, de Huaco (O Dojorti) y de Sardiña (O de Santa Teresa). Estos molinos son patrimonio cultural no sólo por su aporte a la economía regional sino también por los detalles arquitectónicos de sus construcciones y los perfectos mecanismos de su funcionamiento -basado en la fuerza misma del agua de los ríos jachalleros.
Esto es tan sólo un ejemplo de la riqueza cultural de este departamento sanjuanino.
Por Dr. Mario Luna y
Prof. Fabián Núñez
