Cada época procrea sus desafíos. Las redes sociales, en su ubicuidad y heterogeneidad de alternativas, han extendido un rol antes muy específico y profesionalizado. Y se trata de la misión de informar, antes en manos sólo de medios de comunicación y de periodistas profesionales. Actualmente, no se requiere de especiales arbitrios ni costos adicionales por parte del usuario de redes sociales para potencialmente llegar a una ilimitada cantidad de personas. Sin duda que ello implica un riesgo considerable, aunque también relativo. En otras palabras, cualquiera propaga una falsedad dañosa o irresponsable, causando desde perjuicios individuales a colectivos. Pero tal vez más grave que esto, ha sido lo desacertado de algunas reacciones ante tal posibilidad. El que eventualmente se hayan generado noticias falsas o "fake news", ha servido como excusa para argumentar en contra de la libertad de expresión, sondeando valoraciones como para llegar a institucionalizar algún tipo de censura. Se distorsiona la circunstancia, con el fin de hacer extensivo el riesgo a los medios de comunicación clásicos. Sin embargo, la libertad de expresión es un componente clave en las democracias, y los medios de comunicación son instituciones que promueven el debate público y la reflexión. Sin este, la democracia es impracticable.
Open Society Foundations es una red internacional que financia grupos de la sociedad con el propósito de promover la justicia, educación, salud pública y medios independientes. Entre los diversos estudios que lleva adelante, se encuentra la determinación del Índice de Alfabetización Mediática, que mide la habilidad para discernir entre noticias verdaderas y falsas. En la última medición, que puntúa del 0 al 100, Finlandia obtuvo la nota más alta con 75, Italia 48, Francia 57, Estados Unidos 60. Es decir, el mundo no ha entendido a la censura como el recurso pertinente para mitigar el riesgo de las noticias falsas, sino al desarrollo de una capacidad distinta a las habituales, que es la Alfabetización Mediática.
En Finlandia no se alcanzó esta puntuación por azar, sino que es resultado de una búsqueda consciente. Fomentado desde la educación básica, el pensamiento crítico es una actitud ya espontánea en la comunidad. No se trata de una formación para el descreimiento o el escepticismo, sino para aprender a discernir, desconectar y vincular datos entre sí. Inclusive, desde 2016 han incorporado a los planes de estudios la enseñanza de aquellas habilidades necesarias para detectar información falsa, incluyendo prácticas. Por ejemplo, al estudiar historia del siglo XX, comparan los libros de texto con la propaganda oficial del momento, entendiéndola también como fake news. No de menor importancia que todo esto es el prestigio de las instituciones en Finlandia. El espíritu crítico impulsa a dudar hasta verificar, y ante la duda finalmente confían en lo que su gobierno, o los medios de comunicación, informan. La confiabilidad es considerada un capital en sociedades avanzadas, sostenida con integridad y respeto generalizados.
