El presidente electo de Bolivia, Luis Alberto Arce, se ha comprometido a construir un gobierno de unidad nacional, de manera de trabajar junto a todos los sectores gravitantes del país, consciente en que su aplastante triunfo del domingo pasado tuvo un significativo aporte en las urnas de la clase media ante la necesidad de enfrentar los efectos de la pandemia con un descalabro económico sin precedentes. Y una oportuna aclaración: no ha convocado a Evo Morales a ser parte del nuevo gobierno, aunque valorará su aporte.
Con este triunfo el MAS regresa al poder tras varios meses conflictivos del interinato de Janine Áñez, quien ocupó el cargo tras los disturbios que obligaron a la renuncia de Morales obligándolo al exilio, la mayor parte en la Argentina, desde donde participó en la campaña para impulsar a Arce como figura de méritos irreprochables a fin de encauzar al vecino país en la senda trazada por el líder indigenista.
Es que Arce tiene méritos suficientes para ello, es un economista respetado internacionalmente con un máster de la Universidad de Warwick, Inglaterra, y su desempeño como ministro de Economía de Evo Morales fue reconocida por el FMI entre otros organismos multilaterales. Durante su gestión la economía boliviana alcanzó tasas de crecimiento del 5% y se redujo la extrema pobreza del 38% al 17%, cifras que contrastan con la realidad actual de una caída del PBI del 7,9% según las últimas estimaciones y crecimiento de la pobreza.
Claro que para el presidente electo no le será fácil retornar a los años de bonanza, de 2006 a 2007 como ministro de Economía cuando capitalizó la producción de gas y minerales para potenciar las exportaciones y el bienestar general. Pero tuvo un mensaje para la clase media y quienes pedían alternancia política: "Vamos a reconducir nuestro proceso de cambio, sin odio, defendiendo y superando nuestros errores", aclarando que no va a ser marioneta de nadie: "No soy Evo Morales aunque si él quiere ayudarnos será bienvenido".
Un claro mensaje para la izquierda revolucionaria si busca asumir este triunfo como propio. Arce no va a caer en los graves errores de Evo al enfrentarse con la comunidad internacional al no respetar un referéndum negativo en sus pretensiones de eternizarse en el poder, pisoteando las instituciones de la democracia. Por eso Arce ha dicho que busca renovar el MAS formando nuevos líderes entre la gente joven.
