Todos los que hemos vivido tiempos de guerra, en especial la Segunda Guerra Mundial, al sentir las sirenas y las campanas anunciando la paz, pensamos sólo en buscar nuestras familias. No había vencedores ni vencidos. Hoy, Argentina pasa por un momento muy crucial. Llegó el momento de la paz. Por lo tanto, no hay ni vencedores ni vencidos. Por ideologías políticas hemos vivido con familias separadas, amigos, compañeros, empresarios en todas las líneas. Creo que todos deseamos una sola cosa, que vivamos en paz. ¿Cómo se logra? Dejando el pasado en el pasado. Trabajando el presente mirando al futuro. Que los políticos, reporteros, periodistas, familiares, cambiemos nuestro pasado e imitemos las palabras de John Kennedy al asumir la presidencia de Estados Unidos. "No preguntemos que puede hacer nuestro país por nosotros, sino ¿qué puedo hace yo por mi país? Necesitamos unos cuantos Juan Bosco, Alberto Hurtado, Madre Teresa, Cura Brochero, entre otros.

Los políticos no nacieron para esto; pero pueden poner su grano de arena. Los laicos comprometidos pueden hacer grandes cosas: las madres de las villas piden a gritos ayuda para sacar a sus hijos del flagelo de la droga y de la corrupción.

A San Juan Bosco le decían que "no se puede hacer nada por un joven de la calle”. Sin embargo, con su amor y comprensión salvó a muchos. ¿Preguntémonos, si nosotros estuviéramos en su lugar, viviendo a su manera, pensaríamos igual?

El primer Mandamiento para cualquier religión es "amar a Dios sobre todas las cosas” y el segundo "Amar al prójimo como a ti mismo”. Nos amemos argentinos.

Cambiemos nuestro pasado e imitemos lo dicho por John Kennedy al asumir la presidencia de EEUU: "No preguntemos que puede hacer nuestro país por nosotros, sino qué puedo hace yo por mi país”.

En cada departamento de San Juan debería hacerse un censo de cuántas familias necesitan ayuda. Es sabido que en algunas villas, los jóvenes que roban, se drogan o hacen barbaridades, muchas veces los motiva el llamar la atención. Otras veces, porque no le enseñaron otra cosa. Yo he escuchado testimonios de jóvenes que nos ponen la piel erizada y encontraron la luz de la verdad logrando salir. Ayudemos con nuestro granito de arena. ¡Si, ayudando con nuestro granito de arena y no culpando. Entonces, en el momento menos pensado, Argentina será lo que soñamos.