Señor director:
A las 4:40 horas del 1 de mayo de 1982, un bombardero británico B-2 Vulcan, proveniente de la isla Ascensión, descargó un racimo de bombas de mil libras sobre la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Esa incursión ejecutada desde gran altura tomó por sorpresa a la defensa antiaérea argentina que, a partir de ese momento, entró en estado de alerta. La pista sufrió un agujero de veinte metros de diámetro, sin embargo, los Hércules C-130 y otros aviones de menor porte pudieron seguir operando hasta el fin de la Guerra de Malvinas.
Rodolfo Pagnanini
DNI 7.023.693
