Cuando llegan las fiestas de fin de año, nos llenamos de promesas y de que todo va a cambiar, para una mejor calidad de vida, pero pasan los meses y a las promesas se las llevó el viento. Vaya coincidencia, cuando se acercan las elecciones y los "políticos” que pretenden ser intendentes toman las calles de todos los barrios. "Patacón por cuadra” visitan a los vecinos. Luego de besos, abrazos y alegrías fingidas, confundidas con la palabras de "Hola amigo y mejor vecino”, que junto a todo su séquito de militantes y voto en mano, empiezan las grandes promesas. Ofrecen el cielo en donde podremos alcanzar las estrellas y ser más felices con una ciudad acorde a los impuestos que uno paga. Las promesas incluyen el ingreso al primer mundo, así el sueldo no alcance, muchas veces para "parar la olla”. Sobre mis espaldas llevo 33 actos eleccionarios y el tiempo e historia se convierten en repetitiva por parte de los políticos que con distintas caras, algunas muy duras, hacen de las promesas una gran mentira. Y, muchas veces, burla a los vecinos, que siempre y con mucho "don de gente” soportamos esta invasión a nuestra tranquilidad, escuchando un "verso”, que sabemos que nunca se hará realidad. Pasados las elecciones y el candidato llegó a ser intendente, se terminaron los besos, abrazos y hasta la alegría que la amistad motivadora de su visita a mi casa quedando solo un papel (el voto) en donde hasta las promesas se borraron, transformando al político en un ciudadano sin palabra, que repite las mismas mentiras cada 4 años.

Leopoldo Mazuelos Corts
DNI 5.543.908