Sarmiento hablaba de barbarie y la representaba el gaucho y el indio, vagos e incultos, las masas ignorantes y los caudillos populistas, hablaba de políticos honestos que debían cambiar su autoritarismo, fanatismo y deseos de poder absoluto, siendo la educación la base de la civilización de una Nación. "Facundo” sigue causando controversia y debate porque contribuye a los mitos nacionales de las ideologías de la modernización, el anti populismo, y el racismo.
Jorge Luis Borges ha dicho que: "No diré que el "Facundo” es el primer libro argentino; las afirmaciones categóricas no son caminos de convicción sino de polémica. Diré que, si lo hubiéramos canonizado como nuestro libro ejemplar, otra sería nuestra historia y mejor”.
Personalidades como Guillermo Hudson, Carlos Guido Spano y Miguel de Unamuno halagan la escritura, señalando incluso que es superior a la utilizada en los libros españoles.
El investigador cubano – estadounidense, Roberto González Echevarría, describió a la obra como el "libro más importante que haya sido escrito por un latinoamericano en cualquier disciplina o género”.
"La fiesta del chivo”, de Mario Vargas Llosa, se basó en sus ideas, y el conocimiento de "Facundo” realza la comprensión del lector sobre estos libros. "Facundo” se tradujo al inglés por primera vez en 1868, por Mary Mann, bajo el título "Life in the Argentine Republic in the Days of the Tyrants; or, Civilization and Barbarism” (Vida en la República Argentina en los días de los tiranos; o, Civilización y barbarie). Más recientemente, Kathleen Ross ha realizado una traducción moderna y completa, publicada en 2003 por la University of California Press. Domingo F. Sarmiento escribió "Facundo” en 1845, durante su segundo exilio en Chile, como una forma de ataque contra Juan Manuel de Rosas, el entonces gobernador de Buenos Aires. Sarmiento lleva a cabo un análisis crítico de la cultura argentina, representada en hombres como Rosas y el líder norteño Juan Facundo Quiroga. Tanto Rosas como Quiroga eran caudillos, es decir, "Jefes de masas populares en armas que para Sarmiento eran expresión de una forma de gobierno Bárbara”.

A lo largo del texto, Sarmiento explora la dicotomía entre la civilización y la barbarie. "La civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia”, mientras que "la barbarie se identifica con América Latina, España (recordemos que España en el siglo pasado era un reino poco culto), Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas”. Es por esta razón que "Facundo” influyó hondamente en la visión de una realidad fragmentada. Según González Echevarría, "al proponer el diálogo entre la civilización y la barbarie como el conflicto primordial en la cultura latinoamericana, "Facundo” le dio forma a una polémica que comenzó en el periodo colonial y que continúa hasta el presente”. Sarmiento traza paralelismos y analogías entre Quiroga y Rosas, considerando a este último un continuador del primero. Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él; por Rosas, falso, corazón helado, espíritu calculador, que hace el mal sin pasión, y organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo”.
"Facundo” no es sólo una crítica al gobierno de Rosas, sino también una extensa investigación sobre la historia y la cultura argentina, a la cual Sarmiento muestra mediante el controvertido gobierno, y la caída de Juan Facundo Quiroga, un arquetípico caudillo argentino. Sarmiento resume el mensaje del libro en la frase "Esa es la cuestión: ser o no ser salvajes”. La dicotomía entre la civilización y la barbarie es la idea secundaria del libro; Facundo es retratado como salvaje y opuesto al progreso real mediante su rechazo hacia los ideales culturales europeas, visibles en la sociedad de Buenos Aires. Sarmiento trata el problema de la civilización contra los groseros aspectos de la cultura de un caudillo, la cual se basa en la brutalidad y el poder absoluto. "Facundo” ofrece un mensaje oposicionista que, con el tiempo, otorgaría una alternativa beneficiosa para la sociedad. Aunque Sarmiento solicita varios cambios, como funcionarios honestos que entendiesen las ideas de la Ilustración europea, siempre considera a la educación como el tema principal. Los caudillos como Facundo Quiroga son vistos como la antítesis de la educación, la cultura y la estabilidad civil; la barbarie es como una eterna letanía de males de la sociedad. Son los agentes de la inestabilidad y del caos, destruyendo sociedades mediante su descarada indiferencia hacia la humanidad y hacia el progreso social. De vivir Sarmiento hoy plantearía la misma dicotomía, pero con actores diferentes.
Por: Jorge Reinoso Rivera
Periodista
