Al abordarse los temas educacionales, existen claves o signos combinados que permiten despejar o abrir nuevos espacios interdisciplinarios para llegar a la realidad social o comunitaria con el fin de afianzarla o cambiarla. Se trata de la penetración o funcionalidad de los temas experimentados. Por consiguiente, los mismos están previstos para nuevos escenarios educativos en los que profesores y educadores, como también docentes en general, desenvolviesen con autonomía pedagógica sus líneas de acción que ameriten en el sistema educativo correspondiente.
En primer término los maestros, profesores y educadores, más allá de cumplir sus funciones, deben salir afuera de sus hogares, de las escuelas y colegios como institutos y universidades, intervenir
en el medio social y comunitario. No sólo por proyectos sino por propia iniciativa. Deben comprometerse con la realidad social, ganarse el prestigio estando al lado del vecino, del ciudadano, de la gente. Ubicarse en el contexto histórico del siglo XXI del Tercer Milenio debe ser la meta. Comprender de los fenómenos sociales para poder enseñar desde la realidad misma es la finalidad. Lo que sucede en Argentina debe significar para un educador, que se entienda la idea del respeto por las ideas sin fanatismo alguno y ser un observador de los intereses de los políticos, pues el educador es el primer político o ciudadano que construye el saber con sentido y en dirección a la realidad social misma. Todos los educadores deben buscar las metodologías de transferencia de la escuela y los hogares hacia la comunidad y enseñar sobre la importancia del trabajo y el sacrificio en el sentido del valor de lo que cuesta conseguir algo y no únicamente recibirlo sin haber hecho nada. Que se entienda la composición cultural y el proceso educativo como integral es no atomizar la escuela fuera del contexto social. El pasaje del modelo de la educación popular del Siglo XIX al de ser actores de la enseñanza del Siglo XXI está siendo el principal objetivo. Entender el concepto de educar al pueblo y cómo acceder al proceso de formación para el conocimiento implica una parte sustancial donde el Estado debe dar el ejemplo. La educación pública es más pública que nunca, cuando la escuela y la universidad está vinculada para la construcción de un nuevo sujeto ciudadano. Hay que interpretar la democracia abierta de intervención comunitaria para el funcionamiento de todos los estamentos del país, tanto municipales, provinciales como nacionales. La Pedagogía Alterna, que hemos diseñado desde la participación del alumno en calidad de ciudadano hasta los padres como educadores y orientadores sociales y desde los profesores como guías de la educación hasta en sus procesos de enseñanza, permiten generar un trabajo participativo del educando, a partir de la disposición y guía del docente profesor, accediendo al ciudadano de distintas edades y de diversos contextos sociales para que logren su propia reflexión y juicios formativos poniendo en práctica su autonomía pedagógica. Entendemos aquí como autonomía la capacidad de actuar según el propio criterio; es decir, de acuerdo con una regla que nos permite juzgar sobre lo bueno y lo malo desde un enfoque ético y lo conveniente o lo inconveniente según el enfoque social.
El camino hacia una Pedagogía Alterna consiste en una teoría y praxis que tiene como finalidad la confluencia de los tres elementos que actúan como pilares de la educación de una nación: escuela, familia y Estado.
Por Mario Daniel Correa D’Amico
Filósofo y pedagogo, profesional de la educación con doctorado y especialización en el área
