El juez de Garantías Alberto Caballero resolvió enviar preventivamente al Servicio Penitenciario Provincial por el plazo de 8 meses a José Luis Salinas (46), mientras se investigue el crimen que lo tiene como principal sospechoso, el de Ramón Eduardo Molina (85), el jubilado hallado asesinado el pasado lunes en Santa Lucía.
Por otro lado, pese a que Fiscalía pretendía también prisión preventiva en sede penitenciaria para Rubén Darío Pereira (40), el otro sospechoso detenido, el juez ordenó que cumpla detención domiciliaria durante 60 días.
Cabe destacar que Salinas y Pereira eran empleados del taller metalúrgico que funciona en el mismo predio donde está ubicada la casa que era de Molina. El anciano alquilaba esa propiedad y los conocía.
El fiscal coordinador de la UFI Delitos Especiales Adrián Riveros los imputó como coautores del delito de homicidio agravado (criminis causa o matar para ocultar otro delito), que se castiga con perpetua.
Molina fue encontrado el lunes a media mañana por uno de sus hijos, Daniel.
Salinas es el más complicado, pues existen numerosas pruebas que lo ubican en la escena del crimen. Para los investigadores, él lo mató a golpes el sábado a la siesta en la casa de la víctima situada al 6.200 Este de la Ruta 20, Santa Lucía, para robarle su auto Renault Megane, al menos $130.000, su teléfono, su tarjeta de débito y algunas herramientas.
El mismo lunes en que se descubrió el crimen, Salinas fue detenido en la casa de una hermana en Mendoza, porque de allí es oriundo y allí buscó refugiarse cuando se supo que el anciano había sido encontrado muerto. En contra de Salinas pesan numerosas pruebas, como testigos, las imágenes de cámaras que lo muestran en el auto de la víctima, el secuestro de las cosas que robó y luego vendió (como el celular y la rueda de auxilio del auto de la víctima) o las huellas de sus zapatillas en el comedor donde fue hallado el jubilado sin vida, indicaron voceros judiciales.
Por el lado de Pereira, Fiscalía cree que hizo de campana el día del ataque. Además, decidieron incriminarlo porque estuvo junto a Salinas el día anterior al crimen, el viernes 10, en el taller en el que trabajaban juntos. Ese día presenciaron cuando a Molina le pagaron los $130.000 por el alquiler de ese local. Es por eso que los pesquisas suponen que ambos idearon el plan para robarle ese dinero el día siguiente. Mientras que también les hace ruido que el lunes no se presentó a trabajar en el taller.
Este jueves, el único que optó por declarar fue Pereira, quien explicó que ese lunes en el que fue hallado el cadáver no se había presentado a trabajar por un problema en una muela.
