La historia se remonta a principios del siglo XX. Eran los albores de la década de 1920. Aunque, ya antes de esos años, un estudiante debía cumplir con el ciclo primario que tenía seis años de estudio. A partir de ahí, muchas veces era habilitado para ejercer como docente o maestro de grado en escuelas de los departamentos alejados de la ciudad capital. Muchas y de acuerdo a la edad, 14 años cumplidos, seguían estudiando en la secundaria para obtener el título de Maestra, como los que otorgaba la "Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales General San Martín".

(de pie, 1º de izquierda a derecha, Silveria Corts).
La capacitación que recibían en la primaria era muy completa, de mucha exigencia. Sobre todo, a partir de 4º a 6º grado. Las materias se debían estudiar y aprobar. Investigando en el arcón de los recuerdos, hallé una libreta de calificaciones de mi madre, Silveria Corts, de la escuela "9 de Julio", del departamento Caucete, del año 1923. Su maestra fue Doraliza R. de Pintor, y la Dirección del establecimiento estaba a cargo de Mercedes F. de Mendoza.
En esa época, el plan de estudio consistía en las materias: Lectura, Escritura, Aritmética, Lenguaje, Agricultura, Geometría, Geografía, Insumos, Historia, Botánica, Zoología, Cuerpo Humano e Higiene, Instrucción Cívica, Moral, Física-Química, Minerales, Canto-Música, Dictado, Dibujo-Labores y Manualidades.
Eran otros tiempos, otra forma de preparar al niño de aquel principio de siglo. Se ingresaba a la escuela a los 7 años cumplidos. Al egresar, el alumno contaba con una capacitación y conocimientos que era una verdadera herramienta de futuro.
Por Leopoldo Mazuelos Corts Dirigente vecinal
