Tiene 54 años pero no los aparenta. Dice que el deporte tiene mucho que ver en eso. Se llama Fabio Nievas, es un empresario sanjuanino que decidió volver al deporte que abrazó en su adolescencia pero del que se alejó cuando debió salir a trabajar tras la muerte de su papá. Llegó a pesar poco más de 140 kilos pero regresó y hoy es un claro ejemplo de superación: viene de completar el Ironman 70.3, la prueba de triatlón más exigente que hay.
"El deporte me salvó". Con ese textual Fabio titula a la perfección su historia de vida. Es que si bien desde siempre practicó triatlón, por distintas circunstancias de la vida tuvo que dejar pero priorizando su salud, decidió regresar y tratar de brindar un ejemplo con su historia. El empresario conoció al triatlón en su adolescencia cuando asistía a la escuela Secundaria. Después comenzó a estudiar Ingenieria y entre los estudios se hacía tiempo para entrenarse en El Palomar. "Eramos un grupo numeroso que entrenábamos, lo tomábamos muy en serio", recuerda. Llegó a correr maratones y con 23 años disputó un medio Ironman.
Pero como la vida tiene esos episodios inesperados cuando cursaba el Cuarto año de la carrera de Ingeniería y estaba abocado al deporte, la vida lo golpeó. Perdió a su papá y él por ser el mayor tuvo que ponerle el pecho a la situación y comenzar a trabajar para mantener en pie a la familia. "Fue una época jodida, la pasé muy mal. Dejé de entrenar y comía como si estuviese haciendo deporte cuando no hacía nada, llegué a engordar 45 kilos en un año", comenta. Alejado completamente del deporte, Fabio estaba abocado de lleno al ámbito comercial. El vínculo con el deporte lo seguía manteniendo con la creación junto a unos socios del equipo de ciclismo "Macrometal-VEA" que supo animar las temporadas de ciclismo desde el año 2003 y hasta casi fines de esa década. "Estaba vinculado al deporte pero desde afuera, sentía que hacía cosas para los demás pero no para mí", comenta.

Nievas comenzó a entender que algo no estaba bien. Ya pesando poco más de 140 kilos, se propuso hacer algo por su salud. "Algo tenía que hacer, vengo de una genética que no es buena, mi papá falleció a los 51 años, mi tía a los 53 y mi abuelo a los 56, todos habían fallecido por enfermedades vinculadas al sobrepeso y muy jóvenes, yo cuando me iba acercando a los 50 me propuse que había que torcer la historia y acá estoy", expresa orgulloso.
Claro que no fue fácil. En el medio hubo altibajos que lo hicieron chocar una y otra vez contra una pared. En el 2007 se realizó una cirugía bariátrica, para lograr perder el exceso de peso y también para reducir el riesgo de que se presenten problemas de salud potencialmente mortales relacionados con el peso, como enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Bajó de peso y llegó a los 77 kilos pero por el tiempo que le demandaba su trabajo, el deporte quedó al margen. "Entre el 2013 y 2015 por cuestiones personales que me pasaron volví a engordar hasta llegar a los 120 kilos. Ahí me cayó que no estaba bien, tenía que hacer algo, sentir esas sensaciones que solo el deporte te las da", afirma. Inmediatamente se sumó a Los Antes Team, el grupo de entrenamiento que lo contiene hasta el día de hoy. "Este grupo fue vital porque me contuvo mucho, eso me moviliza. El triatlón es un deporte individual pero el grupo es fundamental porque te sentis acompañado, es quien te motiva a seguir". expresa.
El inicio fue de a poco. Recuerda que comenzó caminando 15 minutos por día, que no llegaba a recorrer ni un kilómetro y se agitaba. Pero las ganas de ir superándose cada día lo fueron empujando cada vez más y al año ya estaba corriendo una maratón. "El deporte es el mejor vínculo que puede tener el ser humano: a lo social porque compartís con gente que tiene buenos hábitos y a la salud porque empezas a verte bien y te cuidas y ese circulo que en su momento era malo empieza a ser bueno. Hoy siento que le doy un ejemplo de perseverancia a mis hijos", manifiesta refiriéndose a Santino (19), Mateo (16) y Emilia (8). "Siempre les inculqué que hagan deporte, los amigos y los valores que te da, son una herramienta para la vida", afirma. Los varones hacen rugby y la menor hace gimnasia artística y hockey sobre césped.

"Corrió un Ironman con 23 años y lo repetí 30 años después con 53 años", comenta orgulloso sobre la prueba más compleja que tiene la disciplina y que se disputó hace una semana en San Juan. ¿Qué tiene el Ironman? Fabio lo explica: "A mí me hizo fuerte el espíritu", expresa el empresario y continúa: "Es un deporte que al tener tres disciplinas te exige mucho desde lo fisico peor mucho más desde lo mental. A mí me generó esa fortaleza mental y de espíritu, me siento forjado a través del deporte porque perdes los miedos o los enfrentas y avanzas, eso después lo aplicas en todos los ámbitos de la vida", agrega sobre la competencia que combina 1,9 kilómetros de natación, 90 kms de bici y 21 kms de trote.
Fabio, tiene tres empresas que atender a diario pero se da el tiempo para entrenarse cada día, sin dudas su cable a tierra. Dice que entrena entre 12 y 15 horas semanales combinando las disciplinas, agradece a Martín González su entrenador de natación en Ausonia y a Sebastián Fuentes quien lo entrena en bici y trote en el grupo Los Andes Team. "Sin ellos esto no sería posible", explica quien también asiste a un gimnasio y se da tiempo para sus clases de yoga.

Después de cumplir este sábado los 3 kilómetros de natación en el Xterra en el Dique de Ullum, su agenda marca el Desafío Ansilta y después la maratón de San Juan. Luego junto a sus compañeros de entrenamientos pretender competir en algún Ironman en Brasil o México. "El deporte te cambia la vida, te hace entender que no hay imposibles, que si te mentalizas todo lo podes", manifestó Nievas, ese hombre que llegó a pesar hasta 140 kilos y que hoy gracias al deporte, va derribando cualquier barrera que se le presente.
