En un clima de profundo dolor, familiares y allegados de Mariano Barbieri, quien fue asesinado el miércoles por la noche de una puñalada en el pecho en el barrio porteño de Palermo, despiden al ingeniero de 42 años. Alrededor de las 9.30 de este sábado, su cuerpo fue trasladado hacia el Cementerio de San Fernando, donde se llevó a cabo el entierro poco antes del mediodía.

El velatorio de Barbieri comenzó ayer por la tarde y participaron del mismo sus afectos más cercanos, entre ellos su pareja, Maricel González Flores, quien expresó su dolor por el crimen y lo recordó como “un loco lindo al que le encantaba la vida”. Esta mañana, en la cochería Lestrade de la calle 3 de Febrero de la localidad bonaerense de San Fernando, se encontraban desde temprano su familia y sus amigos.

Mientras quienes conocieron a Barbieri y lo describen como una persona intachable y un “fuera de serie” lo despiden, los investigadores a cargo del crimen ocurrido el miércoles por la noche en Palermo analizan decenas de cámaras de seguridad en busca de alguna pista sobre el paradero del principal sospechoso: un hombre de unos 30 años que vestía un buzo colorado.
La descripción del presunto asesino fue aportada por un testigo del hecho que alertó sobre lo sucedido al 911. En declaraciones a Télam, una fuente judicial aseguró que el mismo “brindó una descripción detallada de cómo fue el ataque y de la descripción del agresor”. El testigo es un vecino que paseaba a su perro por el parque y habló de “un hombre de una edad promedio de 30 años y que vestía un buzo colorado, jeans y zapatillas”, detalló el vocero de la investigación. Asimismo, agregó que a Barbieri lo mataron durante un asalto, que la víctima luchó con su agresor y que llevaba consigo una mochila.

Con los datos aportados, los investigadores analizaron en primer lugar las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) que captaron el paso de varias personas, pero cuando baja el sol las filmaciones entran en estado nocturno y solo se observan en blanco y negro, lo que hacía imposible corroborar el testimonio clave.
Sin embargo, una cámara privada captó al sospechoso de “buzo colorado”, con lo que se logró el “match” entre la declaración del testigo presencial y las imágenes, dijo un investigador.

A partir de la descripción obtenida, el fiscal Munilla Lacasa intentaba conseguir imágenes nítidas del sospechoso para poder reconstruir su ruta de llegada y de escape. Por ello se reunió con autoridades de la Secretaría de Seguridad porteña y de la Policía de la Ciudad, y acordaron conformar un equipo de visualizadores especializados del CMU y de la División Homicidios para analizar todas las cámaras de seguridad de la zona.

