Pasa en Agentina y en el mundo. Aquello de que el sistema de predicción política y económica es sorprendido por las crisis de diverso orden y calibre que sobrevienen en el de curso histórico. Esa falta de componente predictivo excede al simple expediente de no consignar una caracterización relevante de que la teoría falle por causas propias e internas al complejo causal del análisis del desarrollo económico expuesto. Grecia no se imaginó nunca que del frenesí de los juegos olímpicos, el boom del turismo e inmobiliario, basados en una surgente caudalosa de deuda externa, iba a hacerle perder el bienestar alcanzado. Lo mismo España y otros países del Sur de Europa, no imaginaron que del boom del fenómeno inmobiliario, turístico y de créditos podía afincarse una detonación social, y hacerle incurrir en graves consecuencias para el grado de desarrollo alcanzado previo a la crisis del 2008 al 2014. Lo mismo con la crisis de la hipotecas subprime del 2008 que afecto a muchos países llamados centrales y periféricos, ya que de la euforia de una burbuja de riqueza y una confianza acendrada en el crecimiento continuo, se pasó a un incendio que necesito un salvataje estatal de dinero formidable que llego hasta estatizar bancos en quiebra para evitar la extrema propagación.

A pesar del grave saldo medioambiental persistente, ello, no modifica un ápice el curso de la economía ni los análisis del mercado.

Pero las fallas analíticas probables abarcan, sobre todo, a la falta de conciencia científica en subrayar que los análisis sobre el desarrollo económico, no dejan margen a los factores que responden a la caracterización que condensa el denominado principio de incertidumbre de Heisenberg. Así explica este principio el profesor E.T. Jaynes: "El fracaso de los mecanismos Keynesianos y Monetaristas para explicar el comportamiento económico reciente podría ser atribuido, al menos en parte, a su fracaso en reconocer los factores entrópicos que controlan el cambio y equilibrio económicos, tal y como ocurre en la termodinámica. Esto es, puede ocurrir que un sistema macroeconómico no evolucione en respuesta a las "fuerzas" supuestamente existentes en las teorías actuales; puede que simplemente se mueva hacia una entropía creciente dentro de los límites de las leyes de conservación impuestas por la Naturaleza y el Gobierno, del mismo modo que un sistema termodinámico se acerca al equilibrio siguiendo una creciente entropía, constreñido por la conservación de la masa, energía, etc.". El principio señalado también abre el camino a reflexionar porque no hay sostenidos enfoques con elementos no económicos, o, no financieros, de consecuencias económicas y sociales, fundamentales, que equilibren los informes de la economía de mercado y sus usinas de culto. Cuáles son, entre otros, esos factores que responden al buscador de alerta de la entropía: uno, es el calentamiento global, expuesto en los incendios en el amazonas y en Australia, no modifica el curso de la economía. Y, el último, lo vemos en el fenómeno del coronavirus, el cual como fenómeno sanitario no es abordado, bajo ningún esquema de parangón probabilístico de ocurrir. Sin embargo, ocurre de modo no predictivo, arrinconando a la economía – mundo. En suma, los sistemas predictivos bursátiles, financieros económicos y políticos dominantes, están sesgados por omitir el alerta básico del principio de la incertidumbre el cual lleva a que como humanidad estemos generando factores entrópicos en volumen e índole muy grande al cual no le predicamos ninguna consecuencia en el curso teórico práctico del devenir socio – económico – político.

 

Por Dr. Mario Luna 
Prof. Fabián Nuñez 

Jáchal