Analistas y operadores opinan sobre el futuro de la tercera economía de América latina mientras el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) continúan negociando las metas de reservas del Banco Central (BCRA) impuestas para 2023, en medio de una larga sequía que afecta las exportaciones del país. Por otra parte, fuentes bancarias especulan con un nuevo canje de bonos para reprogramar vencimientos y despejar dudas de un eventual incumplimiento en un año electoral, luego de que se anunciara la implementación de un tipo de cambio especial para incentivar exportaciones de las economías regionales. El Gobierno ya realizó dos canjes desde que Sergio Massa asumió la cartera de Economía, en agosto pasado.
* Complicación. "La sequía, un fallido programa de recompra, los efectos en el mercado del dólar soja y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre el REPO complican poder alcanzar la meta de reservas internacionales para marzo próximo (¿y para el año?), lo cual estaría impulsando una renegociación del acuerdo entre el Gobierno y el FMI", señaló la consultora EcoGo. "El punto clave sería el cuándo y cuánto hay que acumular de reservas internacionales netas (y no los pagos al organismo)", estimó.
* Distorsión. "El nuevo ‘dólar vino’ anunciado agrega otra distorsión a la ya ensalada de tipos de cambio", dijo Roberto Geretto, de Fundcorp. "Estos nuevos tipos de cambio de arranque prometen tener menos éxito que el ‘dólar soja’, porque los montos involucrados son menores en cuanto a exportaciones, y también porque mejorar los precios puede empezar a tener un impacto en el IPC (inflación), a diferencia de la soja que tiene prácticamente nulo consumo interno", agregó.
* Fragilidad. "Aun cuando la Argentina no tenga que cumplir al pie de la letra lo inicialmente comprometido en materia de acumulación de reservas, las expectativas de los agentes económicos seguirán afectadas por la fragilidad del balance del Banco Central, con activos externos que se contraen y pasivos en moneda local que se expanden a toda velocidad", señaló Fundación Mediterránea.
* Sequía. "Las últimas proyecciones de la cosecha y su impacto en las exportaciones argentinas obligan a recalcular el flujo de divisas y el crecimiento para 2023. El impacto directo e indirecto de la sequía en la producción produciría una caída del PIB en torno al 1,5% en este año, con riesgo de incrementarse si se mantiene la escasez de lluvias", estimó Delphos Investment. "Las reservas brutas (del BCRA) caerían alrededor de 10.000 millones de dólares, producto del consecuente ajuste de las importaciones en un entorno de menor actividad interna", señaló.
* Cosecha. "Habrá que esperar a abril a aquellos (productores) que puedan cosechar para que comience el flujo comercial. Esto tiene que ver con algunas especulaciones respecto de que el productor estaba reteniendo. No está reteniendo, no tiene nada para vender y esa es la realidad", dijo en declaraciones radiales José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
* Estancamiento. "Argentina tiene muchas oportunidades hacia adelante, que generen empleo y nos permitan crecer. Pero hay que cambiar leyes, regulaciones y la forma en que funciona la economía, completamente. Porque esta es una economía estancada", dijo el economista Fausto Spotorno.
* FMI. "Cualquier llamado de atención del FMI a la intervención sobre los dólares financieros y las primeras rotaciones de cartera preelectorales podrían sacar a la brecha (cambiaria) de su letargo y limpiar rápidamente cualquier ganancia de ‘carry trade’, dijo GMA Capital Research.
Por Walter Bianchi y Lucila Sigal
Agencia Reuters
