La tecnología en las calles para detectar la enfermedad.

Drones que sobrevuelan ciudades para fumigar y recordar que es obligatorio llevar mascarilla, coches-termómetro que patrullan las calles y aplicaciones para móvil donde se informa de los casos más cercanos: China ha recurrido a la tecnología, como nunca antes, para frenar el brote de coronavirus. Desde hace ya dos meses, muchos ciudadanos del país asiático viven, trabajan y hacen sus compras de forma casi virtual. Mientras, las autoridades vigilan sus movimientos a través de los datos que quedan almacenados en los códigos QR, que indican si una persona corre el riesgo de contraer el virus o si necesita cuarentena. De hecho, para entrar en ciertos lugares, a veces incluso en la propia vivienda, los ciudadanos no tienen más opción que conseguir uno de estos códigos con sus móviles. Ya se están utilizando en más de 300 ciudades del país. Tencent asegura que ya cubre a más de 800 millones de ciudadanos.

 

Códigos de colores

Todavía no hay un estándar a nivel nacional y cada localidad establece diferentes normas.

 

  • VERDE. En Hangzhou (Este), obtener un código de color verde significa poder seguir haciendo una vida prácticamente normal y utilizar todos los servicios públicos.
  • AMARILLO. implica una cuarentena de siete días.
  • ROJO. Para conseguir uno hay que responder a preguntas como si se ha estado en los últimos 14 días en áreas afectadas, si se ha estado en contacto con personas contagiadas o si se han desarrollado síntomas relacionados con la enfermedad. 

 

Fiebre de los microdatos

Asimismo, las autoridades también están empleando los macrodatos ("big data”) provenientes del transporte público, de operadoras telefónicas o incluso de las farmacias, que en algunas ciudades

están obligadas a registrar la identidad de quienes compran determinados medicamentos para detectar posibles contagios. En diversas ciudades es ya obligatorio enseñar un código verde para poder utilizar servicios como el metro o para, por ejemplo, entrar en algunos supermercados, mientras que en algunos barrios y complejos residenciales hay puntos de control en los que las autoridades los revisan.

 

Drones multiuso contra el virus

Entretanto, la prensa local se vanagloria de cómo China está utilizando su tecnología punta para paliar el brote, destacando noticias como la puesta en circulación de unos automóviles de la marca Baojun equipados con sistemas de medición de temperatura infrarroja, informaba hace unos días el rotativo Global Times. Estos coches pueden reconocer con precisión las caras de las personas y medir temperaturas desde dos metros de distancia, con un margen de error de 0,2 grados centígrados, según el periódico. Si se descubre que alguien tiene fiebre, el vehículo emite una advertencia y señala con un sensor a la persona con el síntoma. Y no sólo coches: también se están empleando en la lucha contra el virus varios tipos de robots que hacen de asistente en los hospitales, impresoras 3D -para hacer moldes de las tan necesitadas mascarillas- y hasta drones que fumigan desde el aire para reducir el riesgo de infecciones. Los drones también se están usando para entregar paquetes, avisar de las políticas sanitarias de las autoridades a modo de altavoz y para acercar los códigos QR a los conductores mientras éstos esperan en los peajes, relata la revista especializada en tecnología Abacus.

Equipados con sensores térmicos remotos, también toman la temperatura desde el cielo e informan en el acto de posibles cuadros de fiebre, aunque algunos ciudadanos han denunciado que sus diagnósticos no son del todo rigurosos, añade la publicación.

 

Preocupación por la privacidad

El uso de "big data" ha causado cierta inquietud entre los internautas chinos, preocupados por su privacidad pese a una nueva regulación publicada a principios de febrero por la Administración del Ciberespacio de China (CAC) que reclama una mayor protección los datos de los ciudadanos.

No obstante, la directiva no hace mención específica a su utilización en el futuro. Y todo esto sucede en un momento en que la cantidad de personas enganchadas a Internet no deja de crecer: la observación de videos en línea ha aumentado en 24,3 millones, según Abacus, mientras que aplicaciones diseñadas para mejorar la eficiencia laboral han ganado casi 40 millones más de usuarios diarios desde el inicio del brote. No en vano, el comercio electrónico, el teletrabajo, la educación en remoto y el entretenimiento digital son los claros ganadores de esta crisis. En esto se destacan el auge de las retransmisiones en línea de aplicaciones como Kuaishou o Douyin (conocida internacionalmente como TikTok), donde los "streamers” gozan de más atención que nunca. 

 

Por Víctor Escribano y Jesús Centeno
Pekín (China), Agencia EFE