Entender el mecanismo del cambio climático y las acciones para contrarrestarlo son claves en este tiempo.

 

Por Noel Caballero
Agencia EFE

Las consecuencias de la crisis climática se aprecian especialmente en las pequeñas naciones insulares del Pacífico Sur, donde los profesores educan a las futuras generaciones sobre cómo combatir el problema y a convivir con los cambios ya irreversibles.

La desaparición de parte de la costa de Papúa Nueva Guinea, el repentino despertar de un volcán somnoliento en Vanuatu, el terrible envite de poderosos ciclones en Fiyi o las históricas temperaturas registradas en Australia son ejemplos palpables del calentamiento global y las transformaciones que vive el planeta.

Durante el Congreso Mundial de la Internacional de la Educación (IE), que se celebró en Bangkok, se publicó una guía para docentes con el objetivo de incidir en la "educación como una poderosa herramienta para combatir el cambio climático”.

"La educación es la clave para alcanzar las metas de desarrollo sostenible marcadas (…) El cambio climático no solo está en la ciencia, también debe estar incluido en todas las materias”, declara Susan Hopgood, presidenta de la IE, la principal federación de sindicatos de educación.

"Los estudiantes tienen que entender lo que sucede, pero también tenemos que prepararlos como ciudadanos globales activos para que contribuyan al debate y participen en la toma de decisiones”, incide la profesora australiana al rememorar las huelgas estudiantiles donde los pupilos instan a que los gobiernos tomen acciones.

Vinciannah Poilep Auru, maestra de un colegio de Bougainville que asistió en Bangkok al Congreso Mundial de la IE, explicó que hay trabajo pendiente a la hora de educar a los niños y así reducir las tensiones que brotan entre la población local y los desplazados, a quienes se les proporciona unas tierras como compensación.

El Gobierno de Fiyi, que en 2017 presidió la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ha asignado unos terrenos para la futura llegada de refugiados climáticos de la vecina Kiribati, una de las naciones más amenazas por la emergencia climática.

En la escuela de Suva donde enseña, la profesora de primaria Kelera Tinai incide en que los estudiantes sean "proactivos” y estén preparados ante la llegada de ciclones y tormentas tropicales, cuya virulencia ha ido en aumento durante la última década.

Desde 2012 el ministerio fiyiano de Educación hizo obligatoria la enseñanza sobre la crisis climática: "qué es; qué lo causa; cuáles son sus efectos en sus vidas; y qué pueden hacer sobre ello” y realizar dos simulacros de evacuación cada trimestre.

La "concientización” es otro de los puntos que remarca la docente Neselinda Meta, quien residía en la isla de Ambae, en el norte de vanuatu, cuando el volcán Manaro Voui despertó de su letargo repentinamente en 2017, lo que obligó a evacuar a toda la población.

En mayo último el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, calificó la emergencia climática como "el asunto decisivo de nuestra época" durante una gira por varios países del Pacífico Sur y alertó ante el debilitamiento de la voluntad política para hacerle frente.