Ante las graves problemáticas del Sistema Educativo, diputados y senadores deben apoyar para la aprobación de esta importantísima iniciativa presentada por el ex Diputado Nacional Daniel Scioli el 19 de febrero de 2019 para que tenga un espacio curricular. Los fundamentos son los siguientes: Existe una amplia experiencia internacional y nacional sobre las implicancias positivas de la enseñanza escolar del ajedrez. – a) El aprendizaje y la práctica del ajedrez: * Desarrolla en el niño las habilidades intelectuales que son objetivos del proceso educativo escolar como la capacidad de observación, la atención y la concentración, la memoria, la creatividad y la imaginación, el análisis y la síntesis, la elaboración de hipótesis, el cálculo y la reversibilidad y el pensamiento estratégico. * Desarrollo de una personalidad autónoma y una mayor confianza en sus capacidades. A la satisfacción cuando logra ventajas, se agrega la autocrítica si la derrota sobreviene por errores propios o la búsqueda de superación. * Potencia el aprendizaje significativo de contenidos matemáticos curriculares: en geometría los conceptos de posición y lateralidad, paralelas y perpendiculares, ángulos, clasificación de cuadriláteros y de triángulos entre otros; en aritmética las operaciones elementales y sus propiedades, sistemas de coordenadas, ecuaciones e inecuaciones, fracciones, funciones y proporciones. * Promueve la conjugación de múltiples sistemas de lenguaje porque, junto con una utilización más precisa del idioma en la formalización de las reglas del juego y la formulación de problemas, los alumnos incorporan un lenguaje ajedrecístico específico para las jugadas (notación algebraica) y un lenguaje ideográfico para la representación en los tableros de las posiciones. * Favorece la transferencia de contenidos procedimentales porque las competencias desarrolladas en ajedrez – la lectura comprensiva de textos de diferentes tipos, la consideración del contexto, la condición de pensar antes actuar, la necesidad de observar, explorar, evaluar, elaborar hipótesis provisorias y planes de acción, verificar, corregir el error, asumir un pensamiento dialógico, reflexivo y descentrado (aprender a ponerse en el lugar del otro). La adquisición por parte del niño de un pensamiento crítico lo dispone positivamente a transferir esa forma de aprehender la realidad a todas las áreas de la vida escolar y a actuar con autonomía y solvencia en los ámbitos familiares y comunitarios en los que participa. – b) Mejora la convivencia limitando la violencia, tanto en las horas de clase como en los recreos. * Colabora en la lucha contra la deserción escolar. Una consecuencia directa de lo señalado en el punto anterior es la función preventiva de la enseñanza del ajedrez respecto a la deserción escolar: por un lado, los cultores del ajedrez suelen tener un mejor rendimiento académico lo que actúa como un aliciente para su permanencia en la escuela; por otra parte, su mayor autoestima y preparación para encarar problemas los coloca en mejor situación para enfrentar coyunturas desfavorables afectivas o socioeconómicas. La prevención del envejecimiento cerebral. * La resocialización a las personas en contextos de encierro también encuentra en el ajedrez un aliado valioso. La experiencia internacional y en provincias como Corrientes y Córdoba lo avala.
El ajedrez como una herramienta pedagógica
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