La crisis de la salud mundial por la aparición del coronavirus ha profundizado los estudios sobre el calentamiento global, encontrando respuesta a muchas teorías que por efecto de la prevención de la pandemia, como el aislamiento social y la paralización económica, han confirmado la caída abrupta de las emisiones globales de dióxido de carbono beneficiando a la sustentabilidad del planeta. También la ciencia se plantea este gran interrogante: ¿Puede ser el cambio climático el origen del Covid-19?
Se conocen antecedentes que llevan a reflexionar, ya que algunas enfermedades se propagan a medida que aumenta el calentamiento del planeta, como el zika, transmisible por los mosquitos y las garrapatas, pero en el caso del coronavirus es el humano el que la contagia y la sospecha se cae. Sin embargo está comprobado que uno de los efectos de la pérdida de biodiversidad es la propagación de nuevas enfermedades como el ébola, el sida y el SARS tienen vinculación con la destrucción de los ecosistemas naturales.
De hecho la contaminación del aire hace que las personas sean más susceptibles a las enfermedades respiratorias y se observó con la epidemia de SARS en China, con pacientes de regiones con alta contaminación ambiental. Un análisis en Italia sobre la polución afirma que las altas concentraciones de Pm10 (partículas muy pequeñas del polvo y el humo) tienen correlación en la propagación del Covid-19 y todas las infecciones derivadas.
Ante la certeza del fuerte vínculo entre la actividad económica y las emisiones globales de dióxido de carbono, se espera una brusca desaceleración de los gases contaminantes por lo que el gran reto para la humanidad será mantener o bajar este nivel de emisiones cuando pase la amenaza del coronavirus, algo improbable, pero quedará explícito que esta enfermedad tiene un efecto catalizador del cambio climático.
Es así que a una semana de decretarse el aislamiento social, se redujo en la Ciudad de Buenos Aires hasta un 50% los gases contaminantes con respecto a igual período del año pasado, según datos oficiales, y en un tiempo similar, la contaminación del aire en las ciudades españolas promedia una reducción del 83%, en tanto en lugares como la Región Metropolitana de Chile se considera una caída histórica. La reducción de la masa crítica del transporte automotor, público y privado, explica la razón del aire puro actual.
Y también que reaparezcan en zonas urbanas especies de animales salvajes que habitaban en los arrasados ecosistemas por el afán del hombre de ganar espacio para la actividad económica.
