
El tema del título enunciado revela una situación de daño subletal a la población de las abejas. La causa es por la aplicación de productos químicos en forma de plaguicidas a las especies vegetales cultivadas. Es que hasta allí van a abrevar las abejas para extraer la materia prima floral con que plasman el preciado fruto natural de la miel y sus derivados. Pero se quedaría precaria una caracterización así si se la dejara enfocada en el eje abejas y plaguicidas en base a neonicotinoides (insecticidas que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos), porque el tema tiene estirpes directas o indirectas, más profundas, que llegan a la relación de la humanidad y el modo industrial vigente respecto de la naturaleza.
Es decir, el impacto contradictorio exorbitante de la actividad productiva sobre las condiciones de la naturaleza, genera un impacto medio ambiental que la técnica aplicada a la explotación intensiva de los recursos naturales, no puede hasta dar garantías de sostenibilidad suficiente. Dicho más precisamente, hay un uso de la técnica aplicada de la cual no se puede predicar que sea inocua cuando se hace el balance entre el beneficio y el daño ambiental acumulado a nivel planetario.
- Tecnología y desarrollo
El uso de los medios técnicos modernos responde a un innegable desarrollo innovador del conocimiento científico, que visto en sí es impresionante y útil, pero se vuelve incierto cuando se aprecia que se desenvuelve dentro de un modelo de primacía del rendimiento remunerador inmediato, que es responsable del adelantamiento intensivo de la desertificación de la tierra en los últimos doscientos años. Por eso, la dinámica nociva que desencadenan los neonicotinoides (insecticidas que actúan sobre el sistema nervioso central de los insectos), no es aislado, puesto que, es atinente y perteneciente a un contexto causal de base.
Hecha esa salvedad de matriz, se observa que hay actores de la sociedad ligadas a la actividad de la apicultura que han hecho dignos llamamientos, tanto en Argentina como en otros países, sobre la urgente necesidad de resolver los graves defectos de la insostenibilidad ambiental. Esto, a partir del uso invasivo de ciertos productos químicos vertidos a la vegetación, que dañan subletalmente a las abejas (daño por desorientación de la abeja), y a veces letalmente (por la muerte de la abeja en razón de la alteración de su condición orgánica).
- Solicitud de SADA
Uno de esos actores sociales es la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) la que presentó ante el Senasa en 2018 un documento solicitando "se prohiba el uso de neonicotinoides en semillas y como plaguicida en todo el territorio de la República Argentina”. Demandan que "se inicie el correspondiente análisis de riesgo de los productos fitosanitarios cuyas sustancias activas químicas sean neonicotinoides, (…) y se modifique el protocolo de registro de sustancias activas químicas, (Manual de Procedimientos, Criterios y Alcances para el Registro de Productos Fitosanitarios en la República Argentina), considerando especialmente en abejas el estudio previo de las consecuencias de toxicidad aguda y crónica, a corto, mediano y largo plazo, así como la ecotoxicidad generada por dosis subletales”.
- Valles cordilleranos
En provincias andinas, como en la región de Cuyo, se han visto casos de actores productivos procedentes de regiones más desertificadas como la pampa húmeda. Allí, la biodiversidad está más menoscabada, buscando los valles cordilleranos donde hay todavía una más relativa y diversa flora, para instalar los paneles de abejas que, luego de un tiempo, son llevados a las zonas de origen de tales emprendimientos, para aprovechar los derivados del trabajo de las abejas.
Estas situaciones objetivas del mercado de la apicultura hablan de la segmentación (deslocalización) del proceso de producción en este ramo. Sin embargo, revelan que, cada vez, hay menos lugares de la naturaleza con grados de biodiversidad suficientes para la industrialización.
Mirando el mundo, se desprende que hay iniciativas de legislación correctora, que se homologa en el sentido de la prohibición de varios pesticidas. Así, por ejemplo, en 2018, 28 países miembros de la Unión Europea (UE) han votado a favor de la prohibición completa al aire libre de un listado de insecticidas neonicotinoides.
Por Dr. Mario Alfredo Luna
Abogado, exsecretario de Gobierno en Jáchal, exconcejal, Pte Concejo Deliberante de Jáchal.
Fabián Alberto Núñez
Profesor Enseñanza Primaria, Pro-secretario Escuela de Comercio Eusebio Dojorti (secundaria), exasesor Concejo Deliberante Jáchal, exdelegado Patrimonio Cultural en Jáchal.
