El 2 de diciembre de cada año se celebra el "Día mundial de los futuros". Así se acordó en la 41º reunión de la Conferencia General de la Unesco, celebrada en París el 22 de noviembre de 2021. 

Al futuro lo imaginamos, lo proyectamos y en el mejor de los casos, lo planificamos. Es algo que está por venir y que existirá en un tiempo posterior al presente. En ese sentido es que podemos afirmar que el futuro tiene algo de incierto que lo vuelve atrayente. Será por eso el éxito de aquella conocida frase: "Lo mejor está por venir". Aunque pensándolo bien, es un concepto que encierra frustración y desesperanza. Al parecer, ni el pasado ni el presente habrían colmado nuestras expectativas. Las razones de ello son diversas y su análisis excede el objetivo de estas líneas.

¿QUÉ CELEBRAMOS?

Vuelvo al inicio y planteo como punto de reflexión, el significado que tiene la celebración del día mundial de los futuros. En el fondo, es conmemorar, festejar y homenajear lo que aún no es. Sin embargo, hay una lógica en todo ello que lo convierte en acierto más que en retórica festiva. La conmemoración es la excusa, lo que realmente celebramos es qué haya un futuro. Esa celebración lleva tácito un imperativo moral. Las generaciones actuales asumen el compromiso de garantizar el futuro para las generaciones venideras. Todo indicaría que las enseñanzas del filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993) calaron hondo en la Unesco. Preocupado por el avance biotecnológico, a su criterio más cercano a la arrogancia que a la necesidad, Jonas plantea un nuevo paradigma ético: "Obra de tal modo que los efectos de tú acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la tierra". En definitiva, el dos de diciembre de cada año renovamos nuestro compromiso con las generaciones futuras.

CON LA VISTA PUESTA EN EL FUTURO

En 2015, La Asamblea General de las Naciones Unidas con la mirada puesta en el futuro, planteó la necesidad de trabajar en una Agenda común para el desarrollo sostenible. Su objetivo principal es transformar el mundo por caminos de sostenibilidad y resiliencia, a través de un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. La Agenda 2030 que incluye 17 objetivos a cumplirse en un plazo determinado, es una forma de ocuparse mancomunada y solidariamente entre las naciones, para asegurar ese futuro. 

Reparemos que el concepto de desarrollo sostenible lleva ínsito la noción de futuro. Algo es sostenible cuando puede mantenerse en el tiempo por sus propias condiciones. Dos son entonces las características del desarrollo sostenible: que se logre sin injerencia del exterior y que no ponga en riesgo el desarrollo de las generaciones futuras. En esto reside la noción de un desarrollo socialmente justo. La justicia, como principio ordenador de la vida social, aparece aquí, asegurando un crecimiento de las generaciones presentes, respetuoso del medio ambiente y sin sacrificar los derechos de las generaciones venideras. No hay posibilidad de garantizar el futuro a nuestra descendencia, sino garantizamos un medio ambiente sustentable. En ese sentido, el desarrollo de una región será sostenible, cuando crezca a partir de una explotación racional y con responsabilidad social, de sus recursos naturales. El uso o aprovechamiento de un recurso natural de forma excesiva, arriesga la existencia misma del recurso. También puede conducir a su agotamiento la ausencia de un enfoque prospectivo que impida "mirar hacia adelante" y tomar medidas anticipadas. Sin planificación, la sustentabilidad es una utopía y una deuda moral con las generaciones venideras. En tiempos en los que el hombre por la fuerza de sus actos puede poner en peligro los recursos naturales y por ende el medio ambiente, se requiere de una ética que mire hacia adelante y políticas de Estado que garanticen la pervivencia de este espacio vital para las generaciones venideras. Visto así, queda claro el sentido ético de la celebración del "Día mundial de los futuros" establecida por la Unesco.

 

Por Miryan Andujar
Abogada, docente e investigadora
Instituto de Bioética de la UCCuyo