
El papa Francisco lamentó que en muchas familias del mundo "se deba elegir entre la comida y los remedios” por la suba en los precios, al tiempo que reclamó "un compromiso político y legislativo serio y eficaz” contra la pobreza. "No puedo olvidar las especulaciones que, en varios sectores, conducen a un aumento espectacular de costos que hacen a muchas familias aún más indigentes”, dijo el pontífice en el mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el próximo 19 de noviembre. En ese marco, el Papa denunció que "los salarios se terminan rápidamente obligando a privaciones que atentan contra la dignidad de toda persona”.
"Si en una familia se debe elegir entre la comida para nutrirse y los remedios para curarse, entonces la voz de quien reclama el derecho a ambos bienes debe ser escuchada en nombre de la dignidad de la persona humana”, planteó.
Ante la pobreza mundial, Jorge Bergoglio reclamó "un compromiso político serio y eficaz. A pesar de las limitaciones y, en ocasiones, de los fracasos de la política para ver y servir al bien común, que se desarrolle la solidaridad y la subsidiariedad de muchos ciudadanos que creen en el valor del compromiso voluntario de entrega a los pobres”, pidió Francisco.
"Se trata ciertamente de estimular y presionar para que las instituciones públicas cumplan bien con su deber; pero no ayuda permanecer pasivos a la espera de recibir todo desde arriba: quienes viven en condiciones de pobreza también deben ser implicados y acompañados en un proceso de cambio y responsabilidad”, advirtió.
En el escrito dado a conocer por el Vaticano, Francisco enumeró además hechos que marcan "el desorden ético” del "mundo del trabajo”. "El tratamiento inhumano reservado para tantos trabajadores; la remuneración no acorde para el trabajo hecho; el flagelo de la precariedad; demasiadas víctimas de accidentes, a menudo debido a la mentalidad que prefiere el beneficio inmediato en detrimento de la seguridad”, lamentó Francisco.
"Estoy todavía vivo” y con "tanto dolor por los migrantes"
El papa Francisco bromeó a su salida del hospital Gemelli, donde el pasado 7 de junio fue operado de una hernia abdominal: "Estoy todavía vivo”, dijo a los medios, y expresó también "tanto dolor” por los migrantes fallecidos en el naufragio frente a las costas de Grecia.
El pontífice salió por la puerta principal del hospital a las 8 hora local en silla de ruedas y le esperaban, además de los medios, algunas decenas de personas. "Gracias por lo que hacen”, dijo a los periodistas que le esperaron a la salida y sobre su salud bromeó: "Todavía vivo”.
Al pedirle unas palabras por la nueva tragedia de los migrantes en el mar Jónico, el papa dijo: "tanto, tanto dolor”. El papa apareció muy sonriente y estuvo acompañado hasta el coche por el cirujano que le operó de la hernia abdominal y también en julio de 2021 del colon, Sergio Alfieri.
Alfieri aseguró a los medios que el pontífice "está bien, mejor que antes”, en referencia a los dolores que le causaba la hernia abdominal, y que continuará la recuperación en el Vaticano aunque "ya ha reanudado el trabajo”. Aseguró que el papa ha confirmado todos los viajes (Mongolia y Lisboa) y que "los podrá afrontar mejor porque no tiene el malestar que tenía antes”, agregó el cirujano.
Antes de regresar al Vaticano, Francisco quiso detenerse en la Basílica de Santa María La Mayor para rezar, como hace antes y después de sus viajes, ante el icono de la Virgen "Salus Populi Romani”.
Durante estos 9 días de hospitalización, el equipo médico que le ha atendido ha afirmado que el posoperatorio del pontífice procedía con regularidad.
Por Agencia EFE
