
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y su partido de izquierda, Morena, han sufrido una serie de derrotas políticas últimamente, lo que ha envalentonado a muchos críticos que creen que la oposición ganará las elecciones presidenciales de 2024. Pero los partidos de oposición pueden estar cayendo en una trampa peligrosa, lo que podría arruinar sus posibilidades de ganar. El domingo, López Obrador perdió un voto clave en el Congreso cuando los partidos de oposición se unieron para negarle la mayoría de dos tercios que necesitaba para aprobar una reforma constitucional que habría limitado las inversiones privadas en la industria de la energía eléctrica. Eufóricos legisladores de la oposición celebraron su victoria cantando el himno nacional. López Obrador, a su vez, calificó la votación como un acto de "traición a la patria". De hecho, la reforma de energía eléctrica del presidente habría ahuyentado aún más las inversiones nacionales y extranjeras y habría aumentado el gasto público en empresas estatales plagadas de corrupción y pérdidas de dinero.
Una semana antes, el 10 de abril, López Obrador sufrió otro golpe cuando solo el 18% de los mexicanos se presentó a votar en un referéndum revocatorio que había estado impulsando durante los últimos tres años.
"El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que no se postulará para la reelección en 2024, pero se espera que unja a un candidato favorito".
Estos reveses se produjeron inmediatamente después de las elecciones legislativas de 2021, en las que Morena, el partido de gobierno, perdió decenas de escaños en el Congreso. Morena todavía tiene más de la mitad de los escaños en el Congreso, pero no logró la mayoría de dos tercios que necesita para aprobar reformas constitucionales. Aún así, no estoy convencido de que ni López Obrador ni su partido estén en serios problemas.
López Obrador es, al igual que el expresidente Donald Trump en los Estados Unidos, un maestro de la distracción, que constantemente presenta nuevas tácticas para desviar la atención pública de los problemas más grandes de su país. Y la oposición cae constantemente en su trampa.
Los partidos de oposición de México han centrado gran parte de sus energías últimamente luchando contra la reforma propuesta por López Obrador para la industria de la energía eléctrica. Anteriormente, López Obrador planteó una idea escandalosa tras otra, incluida la exigencia de que España emita una disculpa oficial por su conquista de México hace más de 500 años y que Austria devuelva a México el tocado del emperador azteca Moctezuma, que se encuentra en el Museo de Etnología en Viena.
Este año, se espera que la economía de México crezca solo un 2% muy por debajo de lo que México necesita para brindar empleo a los millones de jóvenes que ingresan a su mercado laboral cada año.
Si la oposición de México quiere derrotar al partido populista de López Obrador en 2024, tendrá que unirse -como lo hizo en la votación del domingo en el Congreso- y evitar caer en las tácticas de distracción del presidente. Al igual que hizo López Obrador durante sus años como líder de la oposición, cuando culpó implacablemente a los gobiernos de México por no lograr tasas de crecimiento económico del 4% anual, los partidos de oposición deberían hacer que el presidente beba su propia medicina y centre su mensaje en un solo tema: El fracaso de México para crecer.
Por Andrés Oppenheimer
Columnista del Miami Herald
