La Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha expresado en este decenio 2010-2020 el interrogante: ¿Qué nueva forma debe adoptar hoy "el gobierno del pueblo para el pueblo"? explicando que la escuela debe enseñar, por supuesto, todos los elementos y que esto implica reconocer capacidades diferentes en los actores comprometidos.
Con fecha 1 de octubre de 2011, el proyecto "Metas Educativas 2021 sugiere la educación que queremos para la generación de los bicentenarios” afirmándose ser una de las iniciativas de mayor envergadura y significación que ha puesto en marcha en los últimos años la comunidad iberoamericana de naciones y que el logro de sus objetivos contribuirá de forma decisiva al desarrollo de los pueblos y al bienestar de los ciudadanos. Este informe inicia el compromiso asumido de acompañar y comunicar el desarrollo del proyecto Metas Educativas 2021. Su función principal se encuentra en mostrar las luces y las sombras de esta gran apuesta conjunta para que su debate público nos ayude a enfrentarnos a los retos encontrados y a superar entre todos las dificultades existentes. De esta forma será posible continuar el avance para conseguir una educación más equitativa y de mayor calidad en sociedades progresivamente más justas, cultas y libres. Consecuentemente con el mismo se despliega el nuevo paradigma educativo del Siglo XXI que he dado en llamar "El pueblo es actor de la enseñanza” basado este en tres pilares fundamentales:
1. La educación participativa para la democracia, 2. El profesor como enseñante del pueblo, y 3. La educación en diversos contextos comunitarios.
Los paradigmas en educación actúan como moldes o bases sobre los cuales se apoyan los pedagogos para lograr una eficaz "educación transferida” al medio comunitario, educativo y social.
El nuevo paradigma que presentamos tiene que ver con el rol protagónico que asumen como actores educativos, el pueblo, el profesor y el educando en calidad de ciudadano.
Ya habíamos expresado que "Cuando el pueblo o la comunidad educativa se constituye como actor de la enseñanza, su compromiso ciudadano, moral, ético y político con ella, es tan palpable que deja absolutamente de lado su participación como "mero espectador”. (DIARIO DE CUYO "El pueblo en el poder”- Realidad 21-10-2015). Fue entonces la oportunidad en la que se promovieron los lineamientos básicos para entender que "el docente no puede estar sólo entre las cuatro paredes del aula”. Con tal enunciado y junto a la propuesta de formación docente impulsada por la Ley Nacional de Educación 26.206 se abrirían los caminos para sostener el nuevo paradigma de la educación en nuestro país: "El pueblo es actor de la enseñanza”. A partir de esta nueva visión la tarea del profesor se jerarquiza, pues, en su rol como profesional de la educación y con el ejercicio de su labor se compromete con la comunidad en la cual está inserto ingresando desde el ámbito y jurisdicción de su comuna departamental como orientador especializado al mundo de la cultura y formación comunitaria.
"Respecto de la articulación entre las propuesta de formación pedagógica y disciplinar y las prácticas de enseñanza, en la configuración del perfil docente, investigativo o de integración cultural, señalaremos que para acompañar esta propuesta definimos el término paradigma concomitante a las "realizaciones positivas universalmente reconocidas, que durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad que promueve el conocimiento” (Correa D’Amico, 2010).
Por el Prof. Mario Daniel Correa D’Amico – Filósofo, pedagogo, escritor
