Salar de Uyuni en Bolivia.

En el Salar de Uyuni en Bolivia, un llano de sal blanca que parece sacado de otro planeta, Karina Quispe observa con pena desde su empobrecido pueblo cómo se desarrolla una competencia internacional por el depósito de litio más grande del mundo.

En su pueblo de Julaca, al borde del salar, la mayoría de hombres han migrado a Chile en busca de trabajo, porque en la zona casi no hay empleo o beneficios pese a la gran riqueza mineral. "Este es un pueblo olvidado", dijo Quispe.

Mientras el gobierno boliviano se alista para anunciar un nuevo proyecto de extracción de litio junto a una o más empresas extranjeras, ella tiene esperanza de que su situación cambie.

Bolivia alista su proyecto más ambicioso hasta ahora para explotar el litio, mientras que fabricantes de autos y otros gobiernos están cada vez más desesperados para asegurarse una cadena de suministro del metal clave para las baterías que están alimentando la revolución de los vehículos eléctricos. Pero el sueño de los pobladores de beneficiarse del litio puede no ser más real que los espejismos relucientes que han hecho famoso al Salar de Uyuni entre los turistas.

El país todavía enfrenta grandes desafíos para cumplir sus metas, según entrevistas de Reuters con más de una decena de funcionarios actuales y anteriores, así como con varios residentes locales. 

Entre los mayores obstáculos figuran algunas limitaciones tecnológicas, la creciente resistencia ciudadana, la falta de un marco legal para el litio, y una incipiente batalla dentro del MÁS -el partido de gobierno- sobre los impuestos y regalías que se les debería cobrar a las empresas, dijeron las fuentes.

Bolivia espera anunciar antes de fin de mes una asociación con una o más firmas extranjeras para explotar las riquezas del Salar de Uyuni. Hay ocho empresas en competencia, provenientes de China, Rusia, Argentina y Estados Unidos. Pero ninguna de ellas ha explotado litio a escala comercial en el pasado. 

Los precios del litio se han disparado este año y fabricantes desde Tesla Inc hasta Volkswagen AG están sufriendo para encontrar litio que puedan comprar.

El país sudamericano ha intentado desarrollar la industria varias veces desde la década de 1990, pero ha producido en total solo 1.400 toneladas de litio desde el 2018, según las memorias publicadas por YLB. Mientras tanto, se espera que el suministro global del metal en el 2022 llegue a unas 600.000 toneladas según la consultora Benchmark Mineral Intelligence. 

 "Los dueños de estas riquezas" 

Incluso si Bolivia logra explotar el litio, hay una batalla incipiente sobre quién debería beneficiarse del recurso. Durante la colonia, la región de Potosí se convirtió en el mayor proveedor de plata del Imperio Español, ayudando a financiar su poderío por siglos. Pero las minas de plata de Potosí eran notorias por los millones de indígenas que murieron trabajando en condiciones espantosas. La región es hasta el día de hoy una de las más pobres de Bolivia. 

"Aunque éramos el centro de la explotación (de plata) estábamos en la periferia de la economía y la toma de decisiones", dijo Téllez, el asesor del gobernador de Potosí. "Eso es lo que se quiere evitar en el tema del litio". "Como los dueños de estas riquezas (…) obviamente nosotros tenemos que ser los más beneficiados alguna vez en la vida", dijo López, el alcalde de Uyuni.

Actualmente, las empresas mineras deben pagar una regalía de 3% de sus ventas a la región productora. La gobernación de Potosí está impulsado un cambio para quintuplicar esa cifra a 5% de las ventas.

 

Por Marcelo Rochabrun 
Agencia Reuters