Entre otras tantas consecuencias de la pandemia, la disminución del ritmo habitual de las actividades laborales fue lo que se hizo notar con mayor incidencia en la economía. La prolongada cuarentena sumada a exceptuar a los mayores de 60 años o personas con enfermedades crónicas de asistir normalmente a sus lugares de trabajo, hizo que una gran cantidad de personas dejaran de trabajar por más de 6 meses tanto en el ámbito público como privado. A esto hay que agregar la gran cantidad de personas que fueron afectados por el Covid-19, las que hasta el viernes último en San Juan sumaban 17.637. Estos pacientes tuvieron que faltar a sus trabajos por unos 15 días, aunque hubo algunos a los que la licencia les fue prorrogada por más tiempo ante la lenta mejoría en sus tratamientos. También hay que sumar los contactos directos, que tuvieron que hacer aislamiento y también estaban exceptuados de asistir a los trabajos.

La modalidad del teletrabajo contribuyó a que haya un cambio sustancial tanto en las relaciones laborales como en la forma de realizar las tareas, y si bien hubo gente que se adaptó con gran facilidad, hay otros que tuvieron inconvenientes que incidieron directamente en la fuerza laboral. 

Con la reanudación de la mayoría de las actividades ha llegado el momento de restablecer a pleno la fuerza laboral recobrando la cultura del trabajo, que desde hace un tiempo a esta parte fue perdiéndose en diversos ámbitos. 

Se trata de uno de los desafíos más importantes en este momento, ya que se advierte con gran preocupación que en la mayoría de las actividades hay una especie de relajamiento mezclada con desinterés por las labores a realizar. 

En el ámbito de la Educación, por ejemplo, un sector de la docencia considera que es necesario e imprescindible el regreso a clases mediante la modalidad presencial. Mientras que hay otro sector, avalado por sindicalistas que están poniendo objeciones para el regreso a las aulas. Todos los docentes deberían estar de acuerdo en que no existe otra alternativa que volver a clases y promover que esto se cumpla por el bien de los niños y de ellos mismos, en cumplimiento de su vocación por enseñar y trabajar. 

Hay otros sectores en el que el panorama no es menos complejo. Se observa poca voluntad laboral en tareas que deberían realizarse con mayor energía y determinación, ya sea que se trate de trabajos de oficina o de campo. La falta de cosechadores, por ejemplo, es un problema vinculado directamente a la cultura del trabajo.

Si no se logra corregir este mal que afecta a todo el país, difícilmente se podrá sacar adelante la Nación. Se trata de un problema que padecen varias generaciones y que de una vez por todas habrá que solucionar inculcando desde la educación este valor que es fundamental en todas las etapas de la vida.