Señor director:

Como nos cuesta controlar los encuentros familiares durante estos períodos de restricciones, especialmente aquellas familias numerosas acostumbradas a reunirse cada fin de semana o celebrar distintos acontecimientos, como cumpleaños, casamientos y bautismos, entre otras celebraciones.

No pretendo hacer un análisis social ni vinculado a la psicología, pero observo con preocupación cómo a la gente le cuesta adaptarse a esta nueva forma de vida.

No sé si con el tiempo, y si persiste esta pandemia, la gente va a llegar a acostumbrarse a los pequeños grupos de reuniones, todos con barbijos y utilizando vasos y utensilios individuales. Qué lejos han quedado aquellas fiestas familiares a las que se invitaba a participar, incluso, a los vecinos.

Esperemos que no nos sorprenda nuevamente el fin de año con las fiestas tradicionales a medias, como las que tuvimos durante 2020, ya que muchos estamos deseosos de recuperar la normalidad. Qué así sea…

Maximiliano Quinteros
DNI 12.972.369