Learnability es una palabra relativamente nueva que se refiere a una de las más importantes competencias que demanda el mundo del trabajo y supone la capacidad de aprender nuevas habilidades y adaptarse permanentemente a la velocidad que imponen los acontecimientos. 

Ya varias empresas están más interesadas en poder conocer el cociente de Learnability (LQ – Lernability quotient) que el coeficiente intelectual (IQ – Intelligence quotient) y hasta existen aplicaciones disponibles en Internet para medirlo. 

Lo primero que hay que aclarar es que la palabra learnability es una expresión en Inglés y por lo tanto no se encuentra formalmente definida en nuestro idioma. Tampoco existe en el diccionario ningún término que exprese en castellano su significado. De manera informal, varios la traducen como "aprendibilidad" (de aprendible), expresión que es objetada por algunos porque la acción parece definir más al objeto que es aprendible que al sujeto que aprende, (que es a quién se refiere el término "learnability"). Otra palabra que también se emplea es "aprendabilidad", un neologismo formado por las palabras "aprender" y "habilidad". Más allá de esta necesaria precisión, detengámonos principalmente en el significado de este particular concepto cuando es utilizado como una competencia clave de estos tiempos complejos y desafiantes que nos toca vivir.. 

Veamos qué expresa e implica este novedoso paradigma, sobre todo, para los que nos hemos esforzado tanto por aprender mucho y creer que la experiencia era un valor importante para proyectarnos hacia el futuro.

El "principio de Learnability" supone que mucho más importante que lo que uno sabe o conoce es lo que es capaz de aprender". 

 

  • Dificultad de aprender

Es un nuevo paradigma que se aplica al mundo laboral, a partir de las nuevas demandas que enfrentan las empresas, pero es aplicable a todos los campos del quehacer humano. Tiene un mayor efecto cuando se vincula a la edad, ya que resalta el valor del nuevo aprendizaje por encima del conocimiento y la experiencia adquiridos, que suelen lograrse con los años.

Surge como consecuencia de lo volátil, imprevisible, complejo y ambiguo del contexto que vivimos, empujado por un vertiginoso cambio epocal producto del impacto tecnológico y la globalización. Se genera porque parece que lo que siempre había funcionado hasta ahora, ya no da respuestas a los nuevos desafíos de la realidad. Impulsa fuertemente a la creativación (creatividad+innovación) para transformar nuestras organizaciones y a "reciclarnos" a nosotros mismos.

Una dificultad importante para aprender es que por la profundidad y velocidad de los cambios, aquello que aprendimos, cada vez menos puede aplicarse eficientemente como solución a los nuevos y acuciantes escenarios que enfrentamos. Aunque parezca una paradoja, desaprender la mayor parte de las cosas que nos han enseñado parece ser lo que facilita incorporar el nuevo aprendizaje.

¿Cómo debe reaccionar la educación? Por ejemplo en el caso de las carreras técnicas dónde los conocimientos que están aprendiendo los estudiantes de primer año, muy probablemente serán obsoletos cuando se reciban. Y esto sucede también con otras disciplinas en otros ámbitos organizacionales.

Si, como expresa este principio, ya no es tan importante todo lo que uno sabe, la pregunta clave es: ¿Cuáles son entonces los conocimientos para abordar un mundo tan dinámico y cambiante como este? Si tampoco es tan necesaria la experiencia: ¿Cuáles son las habilidades requeridas y cómo se logran para responder a este provocador entorno? y ¿cuál debería ser el aporte de la educación en este sentido? 

La respuesta a estas cuestiones son la clave para que nuestras organizaciones y particularmente nosotros mismos, transitemos hacia un futuro mejor.

 

Por Gustavo Carlos Mangisch
Director de Innovación y Calidad en Educación del Espacio Excelencia y de la Maestría en Nuevas Tecnologías (UCCuyo)