El terrorismo es uno de los más graves flagelos a los que se enfrentan las sociedades modernas y el objetivo es trabajar para controlarlo.

La Oficina de Lucha contra el Terrorismo de Naciones Unidas, inaugurada este año en Madrid, centra su trabajo en extender la ofensiva antiterrorista a todos los países, enfocada sobre todo en la prevención del extremismo violento y en la protección de las víctimas.

Lo explica así el jefe de la oficina, Ignacio Ibáñez, quien enumera las áreas prioritarias en las que este organismo enfoca su trabajo, como la protección de objetivos vulnerables, incluyendo las infraestructuras críticas y los espacios públicos; y la prevención y lucha contra el extremismo violento, especialmente entre los jóvenes.

Ibáñez recuerda que España es desde hace muchos años "un socio crucial" para la ONU en la lucha contra el terrorismo y apoyó la creación en 2017 de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo (UNOCT, por sus siglas en inglés).

Tras su constitución, Naciones Unidas consideró abrir oficinas fuera de la sede en Nueva York para ejecutar de manera más eficaz los programas antiterroristas de apoyo a los países que así lo requirieran, y eligieron Madrid.

Asistencia a países con menos recursos

Desde la oficina en Madrid se ejecutan programas y actividades dirigidos fundamentalmente a los países que tienen menos recursos, experiencia o capacidades para hacer frente a la amenaza terrorista, existente o potencial, o aquellos que necesitan un apoyo específico en algún campo concreto de la lucha antiterrorista, recalca Ibáñez.

"Siempre trabajamos en función de las prioridades y necesidades que los 193 estados miembro de la ONU nos señalan", dice el jefe de la Oficina antes de asegurar que en estos programas no solo es esencial la acción del sector público y de las fuerzas de seguridad, también la colaboración público-privada.

Por ejemplo, si se trata de proyectos para la protección de objetivos vulnerables, como espacios públicos, un centro urbano o área turística, o para prevenir la radicalización y el extremismo violento entre la juventud, se cuenta con la participación de los comerciantes, los dueños de los hoteles, los profesores de aquellos que pueden estar en riesgo, es decir, de la sociedad civil.

Encuentro de formación

España será el próximo año anfitriona de una conferencia internacional para víctimas del terrorismo, una nueva ocasión de cumplir con el compromiso de la UNOCT de dar voz a las víctimas de todo el mundo.

Mientras esa cita llega, la oficina de UNOCT en Madrid ya colabora con más de 120 países de todo el mundo y, de manera más específica, con 21 de ellos, "asesorándoles técnicamente, poniendo en contacto a expertos de todo el mundo, promoviendo buenas prácticas y formando en la lucha contra el terrorismo", dice Ibáñez.

Algunas de las iniciativas puestas en marcha son proyectos para la protección de espacios públicos, la publicación de guías y manuales en materia de prevención del extremismo violento a través del deporte o sobre protección de infraestructuras críticas.

 

Por Agencia EFE