En las últimas horas falleció Antonio Olivares, el hombre que luchó incansablemente por justicia luego de que su hija, María Cristina, fuera asesinada de 163 puñaladas en el marco de crimen en el que estuvo involucrado su marido, además de otras personas, en julio de 2012.
El hombre, quien sufría cáncer, participó de un sinfín de marchas y reclamos y ofreció entrevistas para lograr que los responsables de la muerte de su hija fueran condenados y pagaran por el crimen ocurrido en Pocito.
Tras la reiteradas manifestaciones de Antonio y su familia, la justicia condenó a Miguel Ángel Palma, esposo de Cristina Olivares; Rosa Videla, amante de Palma; y Noelia Corvalán; a prisión perpetua por ser halladas penalmente responsables del delito de homicidio agravado por el vínculo y alevosía.
Aún después de la condena, el hombre siguió de cerca la evolución del caso para exigir el cumplimiento pleno de la condena. Incluso, en mayo del año pasado, con su enfermedad en estado avanzado, Olivares volvió a manifestarse para pedir que no le dieran permisos de salida a los asesinos de María Cristina.
El caso
El brutal crimen sucedió el 7 de julio del 2012 cuando Cristina partió salió a buscar a Palma para que cuidara sus hijos mientras ella iba al hospital a cuidar un enfermo. Antes de llegar a destino fue sorprendida por Rosa Videla (novia de Palma) y su cuñada Noelia Corvalán, reducida a punta de cuchillo y cargada con moto y todo en la VW Saveiro de Rosa, hasta el lugar donde la mataron y abandonaron, calle Picón al Sur de 7, entre Hipólito Yrigoyen y Vidart.
