Así como el Gobierno nacional en coordinación con los estados provinciales y municipales fueron capaces de implementar con éxito oportunas medidas sanitarias para evitar la propagación del Covid-19, es imperioso que ahora, con un panorama bastante alentador respecto de la contención de la pandemia, todas las acciones oficiales estén centradas en la necesidad de reanudar o resucitar la economía, con medidas claras y efectivas que no queden en simples enunciados y que realmente conlleven a poner en movimiento el aparato productivo nacional.
Es un hecho que la riqueza de un país depende del sector productivo que, en este caso, ha resultado muy perjudicado por la paralización de actividades que provocó el coronavirus. Desde el inicio de la crisis hasta ahora son numerosas las empresas que han sufrido las consecuencias del confinamiento dispuesto, en un principio, a nivel general, que luego se fue flexibilizando hasta ahora en que la mayoría de las actividades se están reanudando con numerosos inconvenientes económicos y financieros. Es en este aspecto en el que hace falta que el Gobierno nacional y demás estructura del Estado implemente líneas de ayuda para reactivar la economía. Así como el Estado ha implementado líneas de asistencia a los sectores más carecientes de la sociedad, ahora debería centrar su apoyo al aparato productivo para lograr en forma urgente que la economía se ponga nuevamente en movimiento, única manera de fomentar la producción y generar empleos, que es el camino para alcanzar un desarrollo sostenible y auténtico.

Es por todos conocido que los ATP o Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, como los créditos con destino al pago de remuneraciones de los trabajadores del sector privado, son mecanismos que no se han traducido en soluciones concretas para los sectores a los que estaban orientados. Por problemas burocráticos y administrativos esa ayuda no se ha materializado como se esperaba, por lo que hay muchos sectores, especialmente el de las Pymes, que están padeciendo esa inoperancia sin la posibilidad de un beneficio que los ayude a superar una situación que es crítica para la mayoría.

Hay que tener en cuenta que si la asistencia no llega a tiempo serán muchas las empresas que desaparecerán, algo que es inevitable cuando la crisis toca lo más profundo de las estructuras empresariales. En estos momentos es imperioso no llegar tarde con la ayuda necesaria, de lo contrario no hay posibilidad de recuperación.