En el ejercicio de mi segunda profesión, primero fui docente y luego licenciada en Turismo, una de las actividades que más me agradaron fue la de ser guía, por lo que esta labor implica. Permite, en cierta forma, ejercer la docencia y, como sanjuanina, mostrar, enseñar, explicar y hasta poner en valor a la provincia con comentarios y explicaciones que van dirigidas directamente a los turistas que nos visitan.

Ser guía profesional es muy lindo aunque también muy difícil. Por más que se conozca San Juan en cada uno de sus rincones, se debe ser muy profesional en el trato con los turistas, para llegar a satisfacer en ellos lo que buscan ver, conocer o experimentar. Esto no es sencillo porque no siempre se trata de una sola persona, sino que casi siempre son grupos pequeños o grandes, y para cada uno de ellos hay una técnica diferente para lograr la interacción necesaria.

Hay que tener en cuenta que hay diferentes guías turísticos según la modalidad del circuito. No es lo mismo un guía de sitio, por ejemplo de un museo, a ser un guía de una ciudad con su contenido urbano, o de la zona rural con sus costumbres, que hay que saber explicarlas para dirigir las miradas.

Dentro de esta actividad hay una nueva figura, la del animador socio cultural turístico que suelen desempeñarse en hoteles, durante congresos u otros eventos, con el objeto de orientar a los interesados en lugares para visitar, que sean de interés para determinados sectores sociales.

Un aspecto muy importante para un guía es determinar qué es un grupo. No es simplemente un conjunto de personas, sino que es un conjunto de personas dispares, algunos miembros de una misma familia; otros integrados por personas que interactúan entre sí, y otros que pertenecen a una actividad común. En este sentido, en una ocasión, fui guía de un grupo de jueces que provenían de diferentes lugares y tenían edades diferentes. Créanme que fue difícil.

El guía o animador grupal debe preocuparse en el mantenimiento de la unidad del grupo, sosteniendo el equilibrio, ya que son la esencia de los viajes. Además hay que tener en cuenta que el turista es el cliente principal de una agencia de viajes, que son las que forman grupos heterogéneos de personas dispuestas a disfrutar junto a otras personas desconocidas.

Hay variadas tipologías grupales, que el guía profesional con el conocimiento y la experiencia que va adquiriendo puede definir rápidamente. Están los heterogéneos, integrados por personas que compran sus pasajes por separado y los homogéneos o cerrados representados por asociaciones, deportistas, etc. coordinados por lo que se denomina el líder "formal”. También es importante el tamaño del grupo y la formación de subgrupos.

Es decir que el viajero también debe tener en cuenta que hay varias circunstancias en la concreción de la excursión y que muchas dependen del guía de turismo.

La carrera de guía de turismo no sólo se basa en conocer los sitios que se recorrerán, sino también en la problemática del acompañamiento del turista, quien en definitiva debe terminar satisfecho con lo visto, comprendido y sobre todo disfrutado. Todo esto con el sólo objeto de que el turista vuelva y nos recomiende como provincia agradable, interesante y con buena gente.

 

Por María Teresa Forradellas   Licenciada en Turismo.