Ante una de las catástrofes más grandes de su historia, la provincia de Corrientes tendrá que afrontar, una vez que cesen los incendios -que hasta ahora han destruido cientos de miles de hectáreas de bosques autóctonos y valiosos humedales afectando la flora y la fauna- un proceso de recuperación para el que se necesitará la colaboración de todos los sectores que puedan contribuir con soluciones científicas y técnicas en el proceso de recuperar la tierra y restablecer el hábitat y la biodiversidad de las zonas afectadas. 

Hay que partir de la base de que por más que los incendios dejan la tierra yerma y erosionada con una capa de ceniza, con tratamientos adecuados se la puede sanar y recuperar devolviéndole en algunos años sus características y cualidades. A esta conclusión han llegado organismos dedicados a la investigación y experimentación como el INTA o a nivel internacional el Departamento de Bioquímica del suelo de Galicia, que sostiene que es importante proteger la capa de cenizas porque es la base para regenerar el suelo.

Es un hecho que Corrientes, como también la provincia de Formosa donde el fuego también está invadiendo zonas rurales, necesitarán de la cooperación conjunta de organismos oficiales y privados para reestablecer las condiciones normales de un ecosistema devastado.

La Ley de Manejo del Fuego, que protege los ecosistemas de los incendios accidentales o intencionales, es una de las herramienta que tendrá que aprovecharse junto a otras acciones tendientes a reestablecer las condiciones de las zonas afectadas para lo cual, además de estudiar la recuperación del suelo hay que encarar el reestablecimiento de alambrados de parcelas afectadas, el retiro de troncos, ramas y otros desechos de la zona siniestrada, el despeje de los cauces y depósitos de agua y la reparación de caminos o senderos que se abrieron temporalmente para abatir los incendios.

Entre las entidades ambientalistas conocedoras de este tipo de situaciones se destacan las fundaciones Gran Chaco; para la Defensa del Ambiente; Vida Silvestre; Miguel Lillo; Humedales; Ambiente y Recursos Naturales; Biodiversidad; Hábitat y Desarrollo y la Fundación ProYungas, junto a la Organización ecologista de guardianes del Iberá; Grupo de Investigaciones en Ecología de Humedales y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. También hay entidades de países limítrofes como el Instituto GAIA – Cáceres provincia de Mato Groso, Brasil; Sobrevivencia – Asunción, Paraguay, y Cultura Ambiental de Uruguay. El conocimiento y experiencia de estos organismos será decisivo para revertir este desastre ambiental que no debe repetirse.