"Es frecuente reducir el amor al mero plano instintivo, pasional y sentimental, un "amor epidérmico" arrebatado y loco, que prevalece sobre la razón".

 

En artículos anteriores, nos referíamos al amor en el matrimonio, según el documento "Amorislaetitia" del Papa Francisco. Queremos ahora continuar con algunas reflexiones de su magisterio sobre el amor conyugal. 

Estamos hechos para amar y ser amados, pero ¿qué es el amor? Escribe el Papa Francisco: "La palabra "amor", una de las más utilizadas, aparece muchas veces desfigurada" (AL,89)."¿Qué entendemos por "amor"? ¿Sólo un sentimiento, uno estado psicofísico? así es esto, no se puede construir sobre ello algo sólido" (Encuentro con novios, 2014).

En efecto, es frecuente reducir el amor al mero plano instintivo, pasional y sentimental, un "amor epidérmico" arrebatado y loco, que prevalece sobre la razón. Quienes se dejan dominar por ese sentimentalismo romántico, que gira en torno de las emociones, no llegan muy lejos en su relación de pareja, prontamente fracasarán, porque en la convivencia conyugal el mundo de las pasiones y sentimientos no alcanza.

Señala Francisco: "Pero sí, en cambio, el amor es una relación, entonces es una realidad que crece, y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Construir significa aquí favorecer y ayudar el crecimiento. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios" (ídem).

Si bien es cierto que el amor entre el varón y la mujer va acompañado de lo sexual y lo afectivo, esencialmente el amor conyugal es mucho más que eso, y es necesario, por tanto, distinguirlo bien de los impulsos, reacciones y estados emocionales, que lo preceden y acompañan, pero que no determinan su esencia. 

El amor conyugal debe abarcar a toda la persona: compuesto de cuerpo y alma en una íntima unidad. Por lo tanto, siguiendo la denominación tradicional, podemos hablar de cuatro niveles del amor conyugal: "eros" o amor romántico, "philia" o amor de amistad, "agape" o amor espiritual y "caridad" o amor divino. Amor humano perfeccionado por el amor divino, gracias al sacramento del Matrimonio.

Lamentablemente, la cultura actual pregona mucho el amor "eros" y en menor medida el amor "philia", pero enfatiza poco el amor "ágape" y casi nada el amor "caridad".

Escribe el Papa Francisco: "La gracia del sacramento del matrimonio está destinada ante todo a perfeccionar el amor de los cónyuges" (AL,89). Es una "unión afectiva", espiritual y oblativa, pero que "recoge en sí la ternura de la amistad y la pasión erótica, aunque es capaz de subsistir aun cuando los sentimientos y la pasión se debiliten" (AL,120).

 

Por Ricardo Sánchez Recio
Lic. en Bioquímica. Orientador Familiar. Profesor.