Con la llegada de las primeras partidas de vacunas del laboratorio Moderna contra el Covid-19 para niños de entre 6 meses y 2 años de edad, se abre una nueva etapa en la que por primera vez se abordará a esta franja etaria iniciando esquemas de vacunación para proteger a este sector de la población que hasta ahora no había sido cubierto. Estas vacunas también servirán para ser aplicadas como refuerzos en la población infantil comprendida entre los 3 y 4 años, a la que hasta ahora se le había colocado una sola dosis de vacuna Sinopharm. 

En momentos que muchos adultos se están mostrando reticentes a recibir la cuarta dosis o refuerzos correspondientes de la vacuna contra el Covid-19 (una encuesta de este diario arrojó que el 75 % de las personas consultadas no se habían colocado todavía la cuarta dosis), al haber mejorado considerablemente la situación respecto de contraer la enfermedad o de resultar contagiados, serán los padres los que tengan que decidir vacunar a sus hijos. Las recomendaciones del Ministerio de Salud Pública tanto de la Nación como de la provincia aconsejan vacunar a los infantes por una serie de motivos que justifican su aplicación. En este sentido se ha señalado que aunque la enfermedad grave derivada de la infección por SARS-CoV-2 sea infrecuente en niños y niñas, no quiere decir que no exista. Vacunarlos permite prevenir la enfermedad aguda, y de forma importante, también las consecuencias crónicas de la infección, como ahora el Covid-persistente, o el síndrome multi-inflamatorio sistémico (MIS-C), una rara pero potencialmente grave complicación típica de la edad pediátrica. Además, la vacunación infantil contribuye de manera importante a que exista menos población vulnerable a infectarse y, por tanto, a la contención de la transmisión. 

Por otra parte se ha determinado que los niños vacunados tienen un menor riesgo de infectarse que los no vacunados. Además, que la vacunación protege sobre todo del riesgo individual de enfermar, y solo por esto ya está justificada.

Existen múltiples ejemplos de otras enfermedades pediátricas donde el riesgo de enfermar gravemente es aún inferior al derivado de la Covid-19, y aún así, se sigue vacunando a los niños. 

También se afirma categóricamente que las vacunas de Covid-19 son seguras y bien toleradas en la edad pediátrica y que no se han detectado efectos adversos graves en más de 11 millones de niños vacunados con la primera dosis en todo el mundo.