La pandemia de la Covid-19 declarada el 11 de marzo de 2020 por la OMS ha matado ya a más de 2,6 millones de personas, se propagó con rapidez por todo el planeta que actualmente cuenta con más de 117 millones de contagiados y puso al mundo frente a su mayor desafío global con un caos sanitario y desastre económico-social.
La parálisis laboral, la crisis del turismo, el cierre de la cultura, de escuelas y el teletrabajo configuran los principales consecuencia de un año de cuarentenas.
Los organismos internacionales constatan que el daño ocasionado es peor de lo previsto.
Una de las primeras medidas que se extendieron en marzo de 2020 fue el teletrabajo. Los llamados trabajos esenciales, como fábricas y supermercados, mantuvieron la asistencia dentro de lo posible, marcando una primera división en el terreno laboral.
A principios de 2021, el 77% de los trabajadores de todo el mundo seguían perjudicados por medidas restrictivas, una cifra que en su punto álgido, en julio de 2020, llegó al 85%, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En su informe "La Covid-19 y el mundo del trabajo", la OIT destacó el contraste entre la pérdida generalizada de empleo en los sectores más afectados (hostelería, restauración, arte, comercio minorista y construcción) y el alza en aquellos de prestación de servicios que requieren una elevada cualificación, como las finanzas o los seguros.
Aunque no todo han sido desventajas para las empresas. Un estudio de la sociedad estadounidense especializada en comunicación Twilio apunta que la pandemia ha acelerado en una media de seis años la transformación digital de las pymes.
- Cachetazo a la cultura y el empleo
Para la industria cultural, que representa 30 millones de empleos en el mundo, la pandemia también ha sido más dura de lo previsto. En 2020, según la Unesco, se estima que la industria del cine perdió diez millones de puestos; un tercio de las galerías de arte redujeron a la mitad su personal, el cierre de la industria musical costó más de 10.000 millones de dólares y el mercado editorial cayó un 7,5% respecto al año anterior.
Aquí también la crisis se ceba con los más frágiles. Las mujeres ocupan una mayor proporción de empleos precarios en el sector del arte y la cultura, por lo que son más vulnerables a la inseguridad social y económica.
Según datos del INDEC, la tasa de actividad para las mujeres en Argentina cayó más de 8 puntos porcentuales en el segundo trimestre del 2020, esto es más de un 1,5 millones de mujeres, quienes salieron del mercado laboral, no tuvieron un empleo ni buscaron uno.
Para peor, una encuesta arrojó que durante el ASPO (aislamiento obligatorio), la cantidad de horas que dedicaron las mujeres en promedio al trabajo no remunerado (TNR) aumentó un 70,7%, pasando de 6,9 horas diarias antes del aislamiento obligatorio a 11,8 horas diarias durante el mismo.
Además, que la cultura haya tratado de sobrevivir acelerando su conversión digital no hace de ella un sector más abierto: teniendo en cuenta que el 46% de la población mundial no tiene acceso a internet, ha quedado vetada para buena parte de ciudadanos.
Por su parte, la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) augura un 2021 difícil y recuerda que en 2020 las recaudaciones mundiales de derechos de autores para creadores de música, obras audiovisuales, teatro y literatura disminuyeron un 35%, el equivalente a 3.500 millones de euros.
Sin festivales, con conciertos muy limitados y con numerosas restricciones en el ámbito de la restauración y la noche, los parques y plazas han vuelto a convertirse en el foco de encuentro por excelencia, especialmente en los países más restrictivos con el ocio, como Francia.
- Duro golpe a la educación
En la educación, la crisis se ha estabilizado, y frente a los 190 países que durante la primera ola cerraron completamente sus escuelas, hoy solo 30 se encuentran en esa coyuntura y el resto apuesta por cierres parciales o locales. Pero en enero de 2021, según la Unesco, 800 millones de estudiantes, más de la mitad mundial, se enfrentaban aún a importantes perturbaciones.
Una circunstancia que varía según las regiones: en América latina y el Caribe, los cierres han superado los siete meses y medio frente a los cinco y medio de la media mundial.
La desigualdad se refleja también en el turismo, que en 2020 cayó un 74% (y hasta un 97% en abril de 2020). Se puso en riesgo 100 millones de empleos. La peor parte se la llevó Asia (-84 %), Oriente Medio (-76 %), Europa (-71 %), África (-70 %) y América en último lugar (-69 %), según la Organización Mundial del Turismo. En Argentina, no hubo clases presenciales durante todo 2020.
Como dato orientativo, las compañías aéreas, que han visto como sus aeropuertos pasaban de ser un punto ajetreado de tránsito a zonas grises y desiertas, no prevén que la actividad vuelva a niveles de 2019 hasta al menos 2024. En Europa, los países más dependientes del turismo reclaman un pasaporte de vacunas para que quienes hayan recibido la inyección puedan viajar, salvando así la temporada alta.
La salud mental
La OMS ha recomendado dedicar más de un 2% de los presupuestos sanitarios a la salud mental, cuando actualmente destinan menos del 1%: "Sólo la depresión y la ansiedad suponen una pérdida anual de casi un billón de dólares en productividad económica.
Mejor PBI mundial
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que la actividad económica mundial progresará este año un 5,6 %, lo que significa 1,4 puntos más de lo que había anticipado en diciembre, y un 4 % en 2022, tres décimas más.
Los más afectados
EEUU, India y Brasil, los países más afectados, reúnen en la actualidad más del 40% de los contagios y más del 35% de las muertes globales, mientras América latina -empujada por las cifras de Brasil- se mantiene como la región más afectada.
La segunda ola
Durante los últimos seis meses del brote de coronavirus, una esperada segunda ola golpeó fuerte a Europa que debió regresar a las medidas restrictivas, cierres y confinamientos, mientras crecieron los casos en el continente africano y en Asia.
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Brasil, al borde del colapso en hospitales
Brasil vive el peor momento de la pandemia con el sistema de salud al borde del colapso, la vacunación a cuentagotas por la falta de dosis y un nuevo récord diario de muertes registrado el día martes, que amenaza con crecer. El gigante suramericano notificó ayer la muerte de 1.972 personas por el coronavirus, la mayor cantidad de decesos que ha dejado la pandemia en el país en un solo día.
Con más de 268.000 fallecidos por el virus, de los cuales unos 9.000 ocurrieron tan solo en los últimos siete días, el futuro a corto plazo es sombrío para Brasil si las cifras continúan con la tendencia registrada la semana pasada.
En el gigante sudamericano, que ya registra 11,1 millones de contagios por el virus, 27 ciudades capitales del país, 25 tienen tasas de ocupación en las unidades de cuidados intensivos (UTI) iguales o superiores al 80%.
