Señor director:

La delgadez caracteriza, a veces, a ciertas personas sanas que, por causas constitucionales o hereditarias, exceso de trabajo, reposo insuficiente, alimentación escasa, etc., no pueden acumular grasas en los tejidos. En otros casos la delgadez está ocasionada por tuberculosis u otras enfermedades infecciosas o febriles, los parásitos intestinales, trastornos nerviosos o psíquicos, el mal funcionamiento de las glándulas endocrinas o del aparato digestivo. Como es lógico, el tratamiento debe dirigirse en primer lugar a la causa que origina la delgadez. Si la delgadez responde solamente a factores constitucionales o hereditarios, no requiere ningún tratamiento especial.

Es un error comer demasiado para aumentar de peso, pues esto traería como consecuencia una indigestión, que a su vez ocasionaría una delgadez aún mayor.