El título de esta nota es del filósofo español Emilio Lledó. Sirve para reflejar lo que hoy pasa en nuestra sociedad en general y en particular aquí en San Juan. El comportamiento social que tuvieron los vecinos de la primera infectada por Covid-19, es realmente digno de analizar desde el punto de vista sociológico, como también desde lo psicológico con mayor profundidad. Pero sin lugar a dudas sabemos que en parte es producto de la ignorancia. Emilio Lledó no dice ignorancia a secas, sino que pone la palabra "cultivada", esto es, "decretada y planificada, incidiendo en asuntos como la territorialidad, la posesión o la fuerza". La ignorancia es la ausencia de conocimientos y por consiguiente de valores sociales. Pero si se la cultiva creando falsos valores y poniendo el acento en los más bajos instintos, obtenemos resultados violentos. Precisamente la educación y cultura, lo que hacen es fortalecer los verdaderos valores humanos. Y vemos cómo se va fabricando la violencia metiendo conceptos de dominio, de poder, de fuerza y de exclusión, directa o indirectamente, a lo largo de décadas. El mejor ejemplo de instituciones que son permisivas con la violencia es el fútbol, ya que muchas veces observamos a los dirigentes de los clubes acordar, con los cabecillas de la "barras bravas", para un determinado propósito. También se induce a la violencia, cuando se observa que alguien rompe una regla y no recibe un castigo, esa conducta será imitada y provoca la pérdida de identidad, más allá del nivel de instrucción de ese grupo, y es fácil actuar de manera violenta. Un buen ejemplo es cuando en la última manifestación feminista, se atentó con violencia verbal y tirando bombas molotov a DIARIO DE CUYO, siendo claramente un delito tipificado en el Código Penal. Sin embargo, no hubo personas sancionadas. 

El manifestarse violento es entonces cuando se origina un retroceso hacia etapas iniciales del desarrollo humano, como la infancia, en la que no existe mucha claridad en cuanto a las obligaciones sociales y esos ejemplos pasan de una generación a otra. Esto deriva, según los psicólogos, en que las personas pierdan el "Súper Yo o conciencia moral", porque por lo general estas conductas pasan desapercibidas o no tienen consecuencias.

La Argentina es fenómeno social en sí misma. Parecería que hay dos argentinas, como ejemplo me gustaría mencionar a aquella Argentina donde ante el tratamiento de una ley jubilatoria se destruyó una plaza (la de los Dos Congresos), y se arrojaron nada menos que 14 toneladas de piedras sobre las fuerzas de seguridad; también esa Argentina donde "los piqueteros" cortan sus avenidas en horas pico laboral y al retirarse dejan toneladas de basura. La otra Argentina es aquella donde la gente se manifiesta un día sábado, quedando sus calles limpias y los comercios permanecen, durante la manifestación, abiertos ya que no temen por saqueos.

Si dos ciudadanos están plácidamente sentados y charlando tranquilos y la Policía los desaloja sin motivos, eso es represión, ahora si dos ciudadanos están rompiendo los bancos de una plaza e interviene la Policía, eso no es represión, eso se llama orden.

Domingo Faustino Sarmiento decía "todos los problemas son problemas de educación". Pero también decía: "Eduquemos al soberano". Este debe ser el primordial desafío cuando pase esta pandemia.

 

Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista