No hace falta mucha materia gris para entender porqué San Martín quedó desde ayer al borde de no ingresar al Reducido de la Primera Nacional. Por su Talón de Aquiles de toda la temporada: jugar (y perder casi siempre) de visitante. En Resistencia, fue un cortometraje de lo que padece el equipo de Raúl Antuña cuando sale del Hilario Sánchez. Empezó ganando con el tanto, acaso, de su jugador más destacado, Matías Giménez. Pero rápido el rival y lento el Verdinegro para mantener la diferencia, se lo igualó el local a los tres minutos. Y en el complemento un deja vu archiconocido: manejo del balón, algunas opciones que desaprovecha y en una falla defensiva, no lo perdonan. En este caso, 2-1 para For Ever que logró el boleto y que se quedará libre en la última fecha, cuando San Martín, dependiendo lo que pase hoy, puede que no juegue por nada. Es que si este lunes, Morón supera a Instituto, el equipo sanjuanino ya no tendrá chance de ubicarse entre los 13 primeros de la tabla y, por ende, meterse en el Reducido para acompañar en Primera a Belgrano, que ya consiguió su objetivo y será campeón.

La pregunta es saber, ¿por qué tanta diferencia en jugar en casa y hacerlo de visitante? Seguramente habrá algo de psicológico en la respuesta acertada. Porque cuando algo se reitera tantas ocasiones es difícil no imaginar, que exista cierto "bloqueo" mental. Es una barrera que en esta campaña, San Martín le resultó casi imposible de superar.

Con una particularidad: uno de los dos triunfos que obtuvo de visitante fue en el debut. Luego de eso y hasta ayer en Resistencia, acumuló once derrotas, cinco empates y una segunda victoria.

El domingo se abrió de la mejor forma en el Juan Alberto García. Con una gran corrida por izquierda de Ignacio Lago, que metió el centro para que Matías Giménez pusiera el 1-0 en apenas 12". La ecuación era la soñada por el Purruco. Pero duró muy poco. El árbitro, Nelson Sosa, vio penal en un cruce al piso del arquero de San Martín, Nicolás Avellaneda, contra un rival y en tres minutos el ingresado Martín Garnerone puso el 1-1.

A empezar de todo. Igual, el Verdinegro apostó por el juego colectivo nuevamente y la tuvo con Lago que desvió muy alto su remate a los 22". Mientras que un toque más tarde, Avellaneda debió lucirse ante un remate de Luciano Giménez. A los 41", toda la visita reclamo por un supuesto toque del arquero, Gastón Canuto, sobre el nueve sanjuanino, aunque el árbitro no sancionó falta.

De antemano, se sabía que el punto no era lo mejor para San Martín, ya que dejaba el futuro con demasiado suspenso. Acaso los nervios le jugaron al Verdinegro una mala pasada en el complemento, ya que si bien fue con todo a buscar los tres puntos, estuvo sin la tranquilidad necesaria. Tampoco encontró las respuestas necesarias en los jugadores que llegaron desde el banco de suplentes. Encima, a los 23" una falla defensiva en un rechazo, derivó en que, otra vez, Garnerone metió un derechazo seco y al medio del arco para inflar la red. 2-1 y una montaña gigante para escalar nuevamente para los sanjuaninos. En lo que restó, apostó por la heroica pero nada de eso ocurrió. Y hoy puede ser el último clavo del ataúd buscando meterse en el Reducido.

 

Máxima atención

Hoy continuará la 36ta fecha, la penúltima de la temporada regular, y San Martín estará atento a lo que pase a partir de las 19 horas cuando Morón reciba al escolta, Instituto. Si triunfa el Gallito, el Verdinegro ya quedará eliminado del Reducido. Empate y derrota del equipo bonaerense lo dejará con vida de cara a la última jornada, cuando el equipo de Raúl Antuña recibirá el sábado a San Telmo.

En tanto, a las 15.30, Riestra, que por ahora está adentro, será local de Brown de Puerto Madryn. Mientras que a las 21, Chacarita, que busca meterse, será visitante del mejor del certamen, Belgrano.