El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y para comprobarlo sólo hace falta recurrir a las estadísticas que indican que el año pasado se registraron 9,6 millones de muertes por esta razón.
La pandemia provocada por el coronavirus hizo que el año pasado y en lo que va de este, muchos de los esfuerzos científicos se centraran en tratar de controlar esta enfermedad dando la impresión de que la lucha contra el cáncer a nivel mundial había quedado en un segundo plano. Pero hay países como Francia que se han encargado de demostrar en estos últimos meses que los esfuerzos no han cesado y que el avance se ha dado con terapias más eficaces, nanotecnología e incluso con la experimentación de vacunas contra tumores que se espera pueden provocar un gran cambio en los tratamientos actuales.
El país galo anunció a principios de este año un plan para combatir distintos tipos de cáncer durante los próximos diez años, lo que demuestra el interés por abordar este tema con una persistencia en busca de encontrar una cura que sea definitiva. Muchas de las expectativas actuales están centradas en la inmunoterapia, que prepara los sistemas inmunológicos para reconocer y destruir las células cancerígenas. Estos avances han permitido tratar cánceres que no han podio curarse en la última década.
El instituto Curie en Francia y la Liga francés contra el cáncer son dos de las instituciones que más han avanzado en este tema. La inmunoterapia después de la quimioterapia es una de las alternativas que están dando buenos resultados. El tratamiento inicial crea mutaciones en las células del cáncer que pueden ser detectadas de manera más fácil por el sistema inmune y luego atajarlas.
Hay otras técnicas que también están dando buenos frutos como la de la terapia de inhibidores que han hecho posible mejorar los pronósticos en casos, por ejemplo, de cáncer de pulmón.
Las vacunas para tratar tumores también representan un avance sin precedentes y puede constituirse en uno de los tratamientos más revolucionarios para la detección de células cancerígenas y la manera de destruirlas.
El ejemplo de Francia con la inversión de miles de millones de euros para hacer frente a la lucha contra el cáncer, con investigaciones científicas y campañas contra el tabaquismo y el alcoholismo dirigidas especialmente a los más jóvenes, debe ser tomado en cuenta por todos los países del mundo. Es una forma prevenir esta enfermedad asegurando la salud de la población en cuanto es necesario contar con gente sana, en todo sentido, para hacer frente a los nuevos desafíos que impone el mundo actual.
