En niños y adolescentes, la buena lectura de libros es sustento de toda una estructura que sirvió a generaciones anteriores para hablar, estudiar, trabajar, demostrar cultura, distinguirse y hacerlo con propiedad.

Mucho se habla de la lectura y la comprensión lectora, que faltan en los niños y adolescentes de hoy a la que se suman otras carencias como el entendimiento de las frases hechas, las ironías, el sarcasmo, la causticidad, lo metafórico y otras expresiones que muchos chicos no entienden o no llegan a interpretar. Los verbos son un problema a la hora de la expresión oral porque un joven de 20 años es capaz de decir "Si yo sería millonario vivo en Europa" y otros tantos jóvenes saben lo que quiere decir aunque esté mal expresado. 

CRISIS DEL HABLA

Si uno pretende ahondar en esa crisis del habla, de la apertura mental a expresiones más elaboradas y un uso de un vocabulario más amplio y más pulido, puede darse perfectamente cuenta de cómo ha decaído el uso de muchas palabras que enriquecen el habla y que el motivo principal es que no se lee.

Muchos cuestionan: ¿¡Cómo que no se lee!? Si todo en internet es para leer. Sí, lo es, pero es pobremente expresado para que se lea por encima y velozmente. Con terminología de otros idiomas por sobre el español y aún tratándose de nuestra lengua, con demasiadas palabras que hoy por hoy se utilizan más gracias a películas o series mexicanas, colombianas que tienen arraigados sus propios modismos.

En la actualidad es demasiado evidente ese salto mal dado de lo básico escolar a internet sin el paso por la lectura. 

TRADUCCIONES NEUTRAS 

Es más, en las traducciones neutras siguen trayendo el "pastel" en lugar de la torta a la mesa y nosotros que lo oímos desde los 60 en que aparece y se difunde la TV, nunca nombramos a la torta como pastel y tenemos bien en claro lo que es un pastel.

Hoy hasta es habitual que un niño de los nuestros arme berrinche en casa gimiendo que quiere más pastel. Hay una marcada diferencia entre entender lo que se dice y el contexto en que se dice de lo que teníamos nosotros cuando niños o adolescentes porque hubo otra manera en nuestras vidas de fijar conceptos.

Los traductores de clásicos de la literatura nos brindaban entregas en castellano en un respetuoso contexto nuestro que si bien no usaba el "vos" como lo usamos nosotros sino el "tú" no nos hizo nunca ir por la vida hablando de "tú" porque sabíamos cómo realmente nosotros, los argentinos (y para más sanjuaninos en nuestro caso), nos expresamos.
 
ESE SALTO MAL DADO

Hoy en día es demasiado evidente ese salto mal dado de lo básico escolar a internet sin el paso por la lectura y es mucho más notorio cuando en un cuarto o quinto año de secundaria se enfrentan al análisis de un período de tiempo y la poética, o cuando para atraer al análisis lo hacen partiendo de películas o series televisivas actuales como si ahí residiera lo literario. 

Analizar el Joker, Transformers o el cuento Finlandia sin una base literaria de libro, de historietas o de todos los elementos que pueden provocar el "click" en algunas cabezas, no siempre es literario, y tampoco puede estar tan madurado desde lo sencillo para ahondar en lo psicológico. 

LA LECTURA QUE FALTA

"La lectura que falta" es uno de los capítulos de mi próximo libro titulado "Revestimientos temporales y otras pieles" donde me ocupo de este tema y otros que como escritora sirven para reconocer que más allá de las nuevas opciones para escribir y leer hay otros molinos de viento hoy que vencer, más difíciles que aquellos que se imaginaba Don Quijote, porque se trata de una acción desigual en la que pierde fuerza el libro como sustento de toda una estructura que otros tiempos nos sirvió para hablar, estudiar, trabajar, demostrar cultura, distinguirnos y hacerlo con propiedad. En síntesis, para darle a nuestra persona atributos valorados en muchos ámbitos. 

EL COMPROMISO CULTURAL

Los profesores de Lengua y Literatura, los escritores, estamos llamados culturalmente a repensar la literatura que ofrecemos, pero más la literatura que queremos que se lea y que les hagan llegar a nuestros hijos y nietos para que no queden relegados estilos, épocas, movimientos y futuros procesos de cambios que los escritores de hoy pudieran aportar. 

 

Por Ada Gámez
Escritora