Jóvenes en su gran mayoría son parte del histórico éxodo ruso, que huyen del gobierno totalitario de su país que los quiere enviar a combatir en Ucrania como parte de la invasión.

 

La ONU lanzó en las últimas horas un llamado a hacer donaciones para enfrentar las "inmensas necesidades" de millones de personas sin vivienda ni alimentos tras el terremoto en Turquía y Siria, que dejó casi 40.000 muertos. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortó a los Estados miembros del organismo a aportar "sin demora" 397 millones de dólares para asegurar "una ayuda humanitaria que necesitan desesperadamente casi cinco millones de sirios", empezando por "refugio, atención médica y alimentos". Guterres precisó que pronto hará un llamamiento similar para ayudar a Turquía, según reportó la agencia de noticias AFP. 

"Las necesidades son inmensas" y "sabemos que la ayuda para salvar vidas no está llegando a la velocidad y escala necesarias", insistió Guterres. "Una semana después de los devastadores sismos, millones de personas en la región luchan por sobrevivir, sin hogar y bajo temperaturas glaciales", agregó.

Hasta anoche, la cifra de personas muertas era de 39.106, de los cuales 35.418 son en Turquía y 3.688 en Siria. La ONU anticipó el domingo que tales cifras aumentarían fuertemente.

"Estamos asistiendo a la peor catástrofe natural en la región europea de la OMS en un siglo y aún estamos midiendo su magnitud", declaró ayer un funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En tanto, los equipos de rescate lograron ayer salvar con vida a dos hermanos de 17 y 21 años, respectivamente, pudieron salir al aire libre tras pasar 198 horas atrapados bajo los escombros. Los jóvenes dijeron haber sobrevivido consumiendo proteína en polvo. Pero a pesar de esos pequeños milagros, las posibilidades de encontrar sobrevivientes en los edificios colapsados son casi nulas. 

Ayuda argentina

El Gobierno argentino envió una brigada de 28 expertos de la Policía Federal y Cascos Blancos para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate de personas en Turquía y también ofreció ayuda para el caso de Siria. En medio de la devastación provocada por el sismo, la prioridad también es atender a los cientos de miles de personas cuyas casas fueron destruidas.

"Hemos atendido las necesidades de alojamiento de 1,6 millones de personas. Cerca de 2,2 millones han sido evacuados o han abandonado las provincias (golpeadas)", indicó ayer el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tras una reunión del gobierno.

En el lado sirio, por primera vez desde 2020 un convoy de ayuda se dirigió ayer a las zonas rebeldes del norte por el puesto fronterizo de Bab al-Salama, con Turquía, observó un periodista de AFP. Lo integraban 11 camiones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) cargados de carpas, colchones, mantas, alfombras y otros.

El puesto fronterizo de Bab al-Salama conecta el territorio turco con el norte de la provincia de Alepo, controlada por facciones sirias leales a Ankara. Las zonas fuera de control del gobierno sirio en el norte de Alepo y la provincia de Idleb (noroeste), donde viven casi tres millones de personas, figuran entre las más devastadas por el terremoto en Siria.

Siria había anunciado previamente la apertura de dos nuevos pasos fronterizos con Turquía por un período inicial de tres meses para acelerar la llegada de ayuda humanitaria.

 

Agencias EFE- Télam, Reuters
Redacción DIARIO DE CUYO