La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) volvió a recortar ayer a causa de la sequía la estimación de producción de soja de la actual campaña en 4 millones de toneladas respecto a la semana anterior, de 29 millones a 25 millones, la peor campaña de las últimos 23 años. De concretarse estos nuevos ajustes en el nivel de producción, las pérdidas por exportaciones de todos los granos de la actual campaña superarían los U$S 20.000 millones.

Este nuevo recorte ubica la actual campaña de soja sólo por encima de la producción de 20,1 millones de toneladas del ciclo 1999/2000. Si se concreta esta merma productiva respecto al año anterior será del 42,2%, ya que en el período 2021/2022 se cosecharon 43,3 millones de toneladas. Además, esto profundizará la crisis del sector sojero cuyas plantas de molienda están operando con el nivel de capacidad ociosa más alta de la historia, según el titular de la cámara de procesadores de granos CIARA, Gustavo Idígoras. 

Argentina es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja, pero su campaña agrícola ha sido devastada por una escasez de lluvias y altas temperaturas. Este escenario le viene como anillo al dedo a Brasil que aprovechará su cosecha récord de soja para evitar que China sufra el impacto de la debacle de la soja de Argentina, su principal vendedor.

‘Estamos en una crisis’, dijo a Reuters Idígoras. ‘La capacidad ociosa industrial sigue en niveles cercanos al 70% en este momento, es el nivel más alto de la historia’, explicó el titular de CIARA, que detalló que el récord no tiene en consideración períodos de protestas sindicales. 

El inicio de año es, por cuestiones estacionales, el de menor actividad de las fábricas en Argentina, cuando -según datos de CIARA- la capacidad ociosa del sector ha sido en promedio de un 59% en los últimos cinco años. 

Aunque la recolección de los porotos de la campaña 2022/23 aún no comenzó, los agricultores se han mostrado renuentes a desprenderse de los granos que almacenan, por temor a quedarse sin reservas ante las perspectivas de una magra cosecha. Según datos de la Secretaría de Agricultura, en febrero los agricultores vendieron 622.300 toneladas de soja al sector de molienda, casi un tercio de los 1,7 millones de toneladas comercializados el mismo mes del año pasado. 

Frente a este escenario, Argentina podría recurrir a importaciones de soja de sus vecinos Paraguay y Brasil, aunque Idígoras señaló que, de concretarse, no podrían superar los 8 millones de toneladas. 

‘Es un paliativo, pero por lo menos te da cierto aire para no cerrar fábricas’, detalló el presidente de CIARA, que nuclea a las empresas que en su conjunto poseen la capacidad de moler 73 millones de toneladas de soja por año. 

‘Estamos haciendo un gran esfuerzo para evitar suspensiones en el marco del diálogo que tenemos con los sindicatos. De todas maneras, es un año muy difícil para las empresas para sostener empleo’, agregó Idígoras. 

Las exportaciones de la harina y el aceite derivados de la soja, la principal fuente de divisas de Argentina, sumaron en 2022 18.519 millones de dólares.