Sobre las frustraciones que provoca la pobreza en las nuevas generaciones, al quedar truncas las aspiraciones de conseguir un trabajo digno por no completar los estudios básicos, ha sido tema de análisis socioeconómicos por parte de especialistas, pero ninguna teoría ha revelado la crudeza de este drama como hizo el presidente de una empresa automotriz ubicada en Zárate. La planta no pudo conseguir 200 jóvenes de la zona con el secundario completo para cubrir vacantes con 150.000 pesos de sueldo básico.
Pero aquellos chicos que obtuvieron el título y fueron convocados, mostraron fallas graves de aprendizaje, por ejemplo en comprensión lectora, indicador elemental de la malformación educativa y la falta de recursos por la pobreza estructural que los rodea. Pero no se trata de fallas en un área geográfica determinada sino todo lo contrario, es una muestra de lo que puede ocurrir en el resto del país si una multinacional les abre las puertas para ser operario calificado.
El Observatorio Argentino por la Educación ha explicado el caso de la firma Toyota Argentina como un "choque aspiracional” de jóvenes de sectores medios o altos que en su mayoría terminan el secundario para seguir estudios universitarios y terciarios, en tanto otra franja procedente de sectores de escasos recursos que no lograron completar el ciclo quedan marginados, aunque les cambiaría la vida lograr ingresar en esa compañía, además de posicionarse mejor en la sociedad.
Esta situación la deberían explicar los funcionarios que se aferraron al cierre de las escuelas durante la pandemia anteponiendo las clases virtuales como si todos los sectores tuvieran la conectividad necesaria y después, con la flexibilización de muchas actividades productivas, los colegios fueron los últimos en abrirse con las clases presenciales limitadas, y todavía siembran escollos a la educación.
También les cabe esta responsabilidad a los sindicatos docentes alineados ideológicamente, obstinados en señalar a las clases presenciales como focos de contagio del coronavirus y sobre esa teoría justificar que no habría que lamentar la pérdida de un ciclo lectivo. La emergencia sanitaria es el último argumento de la inactividad, pero los paros anteriores, la mayoría con perfil político, habla a las claras de la falacia de la lucha por el fortalecimiento de la educación.
La firma bonaerense ha llegado al récord de producir 140.000 vehículos al año, lidera la exportación del sector, y busca fabricar 20.000 unidades más pero no tiene operarios para hacerlo. Y esto, con escuelas cerradas y planes sociales para sobrevivir es imposible de revertir y pensar en un país mejor.
