
Cada semana, vamos midiendo el caudal informativo, para seleccionar el tema sobre el cual escribir. Hasta no hace mucho, esta tarea era simple. En los últimos quince días, los acontecimientos se vinieron encima, como cuando se desmorona una montaña. Pero mezclada con tanto material de arrastre, que ensucia los contenidos.
Arrancó la semana con la inauguración del gasoducto Néstor Kirchner. Una obra encomiable, clave, pero "inaugurada" sin estar terminada, le faltarían unos días según los expertos, y con un video falso, en su contenido verbal, que pretendía mostrar un supuesto engaño. Este "fallido" que luego fue explicado por las autoridades, no pudo menoscabar la magna obra. Se puso en cuestión de quién fue la idea, quién la comenzó, y quién la financió. Todo se lo adjudicó el oficialismo. Pero el rigor informativo, nos hizo saber que los planos fueron desarrollados en épocas de Macri, e iniciada por el kirchnerismo.
Y en cuanto al financiamiento, se supo que el macrismo planificaba hacerlo con inversión de riesgo privado. El oficialismo se opuso, y Alberto dijo que "menos mal que no se lo entregamos a los privados". Por tanto se hizo con dineros públicos. Pero la realidad indica que la plata salió de un impuesto que se denominó "a las grandes fortunas". Y hubo un agradecimiento a Máximo, por "creador" de la iniciativa. Pero la plata salió, en gran parte, de los más odiados por el kirchnerismo, los "ricos", fragmento superior, monetariamente hablando, del sector privado. Que son los verdaderos sostenedores del presupuesto público con sus impuestos. ¿Tan difícil es reconocerlo? Como fácil es decidir sobre los dineros ajenos y llevarse los laureles.
El denominado "Aporte Solidario y Extraordinario", Ley 27.605, del 2020, aportó en definitiva la suma de $62.301.352.225 para la megaobra.
Otra falsedad, puesta al descubierto luego, fue la que sostuvo Sergio Massa sobre que el Fondo Monetario pedía la suspensión de la obra. Lo desmintió el mismo Fondo.
Acción coordinada entre capital y trabajo
Como decía el General, la realidad es la única verdad. ¿Cuándo terminarán con el ataque a los empresarios y la actividad privada? Perón, en la "Tercera vía" sostenía la acción coordinada de capital y trabajo. Como debe ser.
Otra falsedad, puesta al descubierto luego, fue la que sostuvo Sergio Massa sobre que el Fondo Monetario pedía la suspensión de la obra. Lo desmintió el mismo Fondo, y se exhibió una recomendación del también odiado organismo internacional, en el cual sugería la improrrogable ejecución de la obra. Con el objeto de mejorar las cuentas públicas, y así, obvio, poder cobrarse la deuda.
Campaña sucia
En otro orden, no nos gustó el spot de Patricia Bullrich, sobre que el pueblo debe "ganar la calle", si es necesario, para defender las medidas que habría de tomar. No estamos en los 70, Patricia, donde, lamentablemente, las ideologías se defendían a tiro limpio y bombas, en las calles. Estuvimos a un paso de que se desatase una guerra civil, para andar sugiriendo otra vez eso de "ganar la calle".
Otras de Massa fueron, primero, su reunión con un grupo de jubilados, donde los arengó a que pasen de oreja a oreja que la oposición, si gana, "va a cerrar el PAMI". Nunca leímos eso. Otra, fue volver a culpar a Rodríguez Larreta del suicidio de René Favaloro. Tampoco es verdad. La Fundación de Favaloro era acreedora de varias obras sociales, entre ellas las sindicales, también el PAMI, a quienes Favaloro, antes de suicidarse, culpó del estado calamitoso de su Fundación, que no encontraba la manera de poder cobrar y preveía la quiebra. Desilusionado, según reveló en una carta póstuma, fue que se quitó la vida.
Larreta, en ese tiempo, era un funcionario más del PAMI y es toda una falacia ligarlo a él, exclusivamente, con esa muerte. Finalmente, Massa sostuvo que "me contaba un funcionario del Fondo, que economistas de Juntos por el Cambio pedían que no nos prestaran plata". Lo desmintieron. ¿Serán cosas de un fullero, como lo llamó Cristina? Curiosamente, la periodista Julia Mengolini reveló que le dijo a Massa "te vamos a votar, pero no nos vayas a cag…". Huelgan las palabras.
Los sincericidios de Luis D’Elía contra Cristina y contra Massa. El cruce de descalificaciones entre Jorge Macri y Lousteau, por el tema Franco Rinaldi. Como los cruces entre los candidatos de la oposición en Santa Fe, Lozada y Pullaro, que pueden ganar este domingo, pero se dicen de todo. Así como la "traición" de dos senadores aliados a Cristina, que no permitieron alargar el mandato de una jueza amiga, Ana María Figueroa, del caso Hotesur, como era su deseo, son parte de esta avalancha de cascotes que caen en forma de noticias.
Lo son también la intervención de la Fundación de Bullrich, intencionada, por parte de un organismo, la IGJ, que antes se negó a investigar al Instituto Patria. Si Patricia tiene las cosas en orden no debería preocuparse, pero la IGJ les dio una oportunidad a los de Juntos para unirse. Más los preanuncios, amenazas en realidad, que si gana la oposición va a correr sangre. Los cascotazos siguen cayendo y el aire se torna irrespirable. Más allá, la población está ocupada en contar las monedas para llegar a fin de mes.
Por Orlando Navarro
Periodista
