El papa Francisco acaba de regalarnos este 4 de octubre la tercera carta encíclica titulada "Fratelli tutti". Reconoce que así como para Laudato si, ejerció influencia el Patriarca de los ortodoxos Bartolomé, en esta nueva encíclica ha sentido la inspiración de un no cristiano, el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, con quien se encontró en febrero de 2019 y firmaron juntos un documento sobre la Fraternidad.

Hay algunas claves para leer esta encíclica, muy rica en contenidos. Francisco no pretende resumir todas las explicaciones en torno a la fraternidad, pero nos invita a soñar una humanidad nueva. "Soñemos como una única humanidad, como caminantes de una única carne humana, como hijos de esta misma tierra".

Pero el mundo hoy se divide en pedazos y hasta las amenazas de guerras nuevas. Y hasta pareciera sufrir un retroceso en los proyectos de integración, europea y latinoamericana. Aumentó la riqueza para algunos, pero con inequidad. Más todavía, teme Francisco que una vez pasada la pandemia, vuelva al mundo la fiebre consumista y nuevas formas de autopreservación egoístas. No hay rumbo común.

"Francisco establece en la reciente encíclica una hoja de ruta para políticos. Hay un llamado a la clase política, con fuertes críticas al liberalismo…, la globalización…, al consumismo, etc…".

La parábola del buen Samaritano es inspiradora para este momento (Lc 10, 25-37). Nos invita a crear una cultura donde pierde la indiferencia ante el caído y toma cuerpo el "hacernos cargo" del otro. Por momentos somos analfabetos en aprender a acompañar.

"A veces me asombra que, con semejantes motivaciones, a la Iglesia le haya llevado tanto tiempo condenar contundentemente la esclavitud" (n 86). Confieso que me gustó el reconocimiento. Lo mismo que la importancia asignada al rol de la mujer en estos tiempos, sobre todo las más desprotegidas.

Francisco establece en la reciente encíclica una hoja de ruta para políticos. Hay un fuerte llamado a la clase política dirigencial, con fuertes críticas al liberalismo crudo, a la globalización sin reglas, al consumismo que todo lo devora, al populismo sin interés real por el pobre, a la falta de empatía hacia los inmigrantes y a lo que considera tiranía de la propiedad privada sobre los derechos a los bienes comunes. Podríamos decir, sintetizando un poco, que "Tierra, Techo y Trabajo para todos" es la esencia de un texto que busca crear así "amistad social". 

Fratelli tutti intenta arrojar claridad sobre las responsabilidades de la desigualdad creciente y propone una mirada compasiva e inclusiva hacia todos los seres humanos frente a la bandera del beneficio propio y de corto alcance.

Se deja notar también su fuerte pronunciamiento en contra de los nacionalismos "exasperados, resentidos y agresivos". "La historia da muestras de estar volviendo atrás", nos dice. 

Desde un punto de vista global, sus palabras resuenan estos días con un especial valor de dar voz a grandes segmentos de población que se ven excluidas y huérfanas de referentes que las defiendan. En un mundo en el que crecen los populismos como aparenta hoy Donald Trump, en el que se fortalecen dirigentes nacionalistas con escaso apego democrático como Putin o Erdogan, y en el que el modelo europeo se ve debilitado por potencias que avanzan con menor respeto a los derechos democráticos como China, hace falta un discurso de nivel que alerte contra los excesos de un sistema que produce "esclavos y descartes".

Vale la pena adentrarse en la lectura serena de esta tercera encíclica de Francisco. Hay un mundo que debe reorganizarse y la sabiduría de este hombre de Dios nos da varias claves.

 

Por el Pbro. Dr. José Juan García
Vicerrector de la Universidad Católica de Cuyo.