Los médicos pediatras siempre señalan que la vacunación oportuna durante la infancia es fundamental porque ayuda a brindar inmunidad antes de que los niños estén expuestos a enfermedades que podrían ser mortales. Desde el área de inmunología de Salud Pública se sigue insistiendo en la necesidad de completar el calendario de vacunación, con las vacunas tradicionales y ahora con las dosis correspondientes contra el covid-19, ante la negativa de muchos padres de aplicarlas.

Se ha comprobado que las vacunas indicadas como obligatorias pueden prevenir en los infantes y también en los adultos enfermedades infecciosas que antes causaban la muerte o hacían mucho daño dejando secuelas lamentables. Desde el nacimiento hasta los seis años de edad, el niño debe ser inoculado con las siguientes vacunas: contra la Hepatitis B; Rotavirus; contra la difteria, tosferina y tétanos; contra la influenza tipo B; Neumococo; Poliomielitis; covid-19; influenza (gripe); sarampión, paperas y rubéola; varicela y contra el hepatitis A. De todas ellas la de más bajo porcentaje de aplicación es la del covid-19. Desde que se inició la campaña para la inoculación de niños entre los 6 meses y 2 años todavía hay más de un 50% de la población que no ha acudido por la dosis correspondiente.

Hay que destacar que tras los primeros operativos de vacunación contra el coronavirus que se realizaron en el país y la provincia este grupo de niños no había sido cubierto por haber sido considerado como el de menor riesgo, pero posteriormente se resolvió incluirlo por las posibilidades que también tiene de padecer la enfermedad por contagio.

Las recomendaciones del Ministerio de Salud Pública tanto de la Nación como de la provincia aconsejan vacunar a los infantes por una serie de motivos. Se señala que aunque la enfermedad grave derivada de la infección por SARS-CoV-2 sea infrecuente en niños y niñas, no quiere decir que no exista. Vacunarlos permite prevenir la enfermedad aguda, y de forma importante, también las consecuencias crónicas de la infección como ocurre con el covid-persistente, o el síndrome multi-inflamatorio sistémico (MIS-C), una rara pero grave complicación típica de la edad pediátrica. Además, la vacunación infantil contribuye de manera importante a que exista menos población vulnerable a infectarse y, por tanto, a la contención de la transmisión.

Por otra parte señalan que se ha determinado que los niños vacunados tienen un menor riesgo de infectarse que los no vacunados. Además, la vacunación protege sobre todo del riesgo individual de enfermar, y sólo por esto ya está justificada. Existen múltiples ejemplos de otras enfermedades pediátricas donde el riesgo de enfermar gravemente es aún inferior al derivado de la covid-19, y aún así, se sigue vacunando a los niños