
Cuando México todavía no terminaba de asimilar el terremoto del 7 de septiembre, ni el paso del huracán Katia por Veracruz, un sismo de magnitud 7,1 sacudió nuevamente a este territorio. En estas circunstancias si hay algo que demostró el país frente a esta situación, fue la solidaridad de un pueblo que inmediatamente salió a apoyar a los afectados.
La situación geográfica de México hace que el territorio sea proclive a los desastres naturales. Debido a ésto los terremotos tuvieron consecuencias devastadoras. Con el foco puesto en la reconstrucción de las zonas afectadas, se comenzó a pensar en el presupuesto. A pocos días del primer terremoto los distintos sectores demandaban que se incrementara el presupuesto para la reconstrucción de casas y templos en las zonas afectadas. De este modo, se le exigió al Congreso que hiciera reasignaciones en diversas partidas del Presupuesto 2018 para tratar las nuevas urgencias.
La respuesta no tardó en llegar. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHPC), informó que el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), creado en 1996 con el fin de destinar recursos a la protección de la vida y de la salud de la población civil, como también a la reconstrucción de infraestructura federal, estatal y municipal afectada por fenómenos naturales, contaba con 9.000 millones de pesos, a los que calificó como "suficientes para superar la actual emergencia, sin generar alguna presión en las finanzas públicas”.
Sin embargo, al momento de emitirse ese comunicado, México todavía no se había visto afectado por el segundo terremoto, que terminó de colapsar el país. Fue entonces cuando la situación se puso más crítica ya que todavía no se tiene la certeza de la forma que los terremotos van a incidir en las finanzas.
Pero hay que tener en cuenta que el Fonden no es el único recurso con que se cuenta. Según un estudio publicado por el FMI, las remesas son una importante fuente de ingresos cuando la economía de un país atraviesa una situación difícil, como un desastre natural. Las remesas enviadas por los mexicanos a sus familiares, superan a los ingresos del petróleo y de la industria automotriz. Así de importante es esta fuente de ingreso, de la cual dependen más de 30 mil hogares mexicanos.
Si bien esto significa una excelente noticia para el país latinoamericano, estas transacciones podrían estar en peligro.
El 95% de las remesas que llegan a México provienen de EEUU. Esta gran fuente de ayuda para muchas familias, se ve amenazada por una de las medidas recientes impulsadas por Donald Trump quien quiere cumplir, sea como sea, una de sus promesas de campaña: la construcción de un muro con México. Es por eso, que para costear los gastos, se le ocurrió imponer un impuesto adicional a las remesas que envían con regularidad los mexicanos. Si bien por el momento, la medida no es más que una amenaza, en caso de ser implementada, podría suponer graves consecuencias, sobretodo, cuando se tiene en cuenta que el país deberá contar con la mayor cantidad de recursos, para reponerse.
Por Guadalupe De La Torre. – Periodista
