Como todos los años, en este mes de julio, dedico estas líneas en memoria de un grande de nuestra patria. Se trata del doctor René Favaloro. Siento una obligación moral de hacerlo.Y pienso que, mientras viva, lo haré. El ser agradecido nace del corazón. Si las nuevas generaciones no lo conocieron, la mía no puede olvidarlo.

¿Quién deja “los laureles” en otro país, donde se reconocen valores y capacidad, para poner esto

al servicio de su patria? ¿Quién trabaja con ahínco no pensando solamente en su beneficio económico, sino en una fundación, a beneficio del perfeccionamiento de jóvenes en la carrera médica, y a su vez, al servicio de gente pobre, volviéndole la salud, con sus intervenciones brillantes, poniendo horas de trabajo agotador, sin ver el cansancio personal que esto exigía?

¿Quién golpea una y otra vez las puertas de los funcionarios irresponsables, que no cumplían sus obligaciones?”

Tal fue la situación apremiante, la injusticia y atropello de “funcionarios acomodados y corruptos” que, seguramente pensó, “dejaré una carta como prueba, sacrificaré mi vida”. Fue el 29 de julio de 2000, y como un mártir, partió de nuestra tierra.

Hoy existen actos para distinguir al ciudadano ilustre, de los cuales, preguntaría, respecto a algunos, con qué criterio y valores hacen la distinción. A esta altura de mi vida, no me presto a hipocresías.

Creo que en cada lugar de nuestra Argentina, y por siempre, debieran agregar la figura del Dr. René Favaloro. Porque de todos los lugares de nuestra Argentina recurrieron a él. Ahí estuvo su mano salvadora y la enseñanza a los alumnos que aprendieron de su alta profesionalidad.

Hay que recordar que René Gerónimo Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en una casa humilde del barrio “El Mondongo”, de La Plata. A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar.

Estudió en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. Al graduarse hizo su experiencia como médico rural. Luego se marchó a Estados Unidos a Cleveland Clinic. Favaloro llevó a la práctica el llamado “by pass o cirugía de revascularización miocárdica”. Eso hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.

Por Beatriz Albaladejo. Vicepresidenta de la Asociación Cultural Sanmartiniana

 

Dr. René Favaloro.